31/05/2026
El baile más mexicano del mundo nació en Andalucía. La composición del jarabe tapatío tiene sus orígenes en el jarabe gitano, baile del siglo XV originario de Andalucía, España, que llegó a México después de la Conquista. La palabra "jarabe" se deriva de "xarab", que significa mezcla de esencias y hierbas, y que se relaciona con la mezcla de las danzas de los diferentes estados de la República. Eso es exactamente lo que es: una mezcla de sones de distintas regiones de México cosidos en una sola pieza con acento jalisciense. Durante el periodo colonial, autoridades religiosas y civiles veían el jarabe tapatío como un baile ofensivo y provocador, especialmente por la cercanía y los movimientos sugestivos entre los bailarines, y fue considerado un "peligro para la moral pública". Lo prohibieron. Lo que los españoles no calcularon es que prohibirlo fue el mejor favor que pudieron hacerle: durante la Independencia de México, bailar el jarabe gitano se convirtió en un signo de libertad y rebeldía. Lo que era pecado en la Colonia se volvió patriotismo en la República. Lo que lo consagró definitivamente como símbolo nacional no fue ningún decreto gubernamental sino una bailarina rusa. En 1919, en una gira por México de la bailarina de ballet rusa Anna Pávlova, después de que ésta expresara su gusto hacia la cultura y las vestimentas, incorporó el Jarabe Tapatío en su repertorio permanente, utilizando el original traje de china poblana, bailándolo en puntas ante más de 30,000 personas en la Plaza de Toros de la Ciudad de México. El momento en que México decidió que el Jarabe Tapatío era su baile nacional fue cuando una rusa lo bailó en puntas con traje de China Poblana. La identidad cultural es así de impredecible y de hermosa.