11/04/2021
"Lecciones del ring para la vida"
MI PRIMER PELEA.
Aún recuerdo mi primer pelea, fue en Cuernavaca, Mor., Allá por el año 1988 cuando yo estudiaba la secundaria.
Al llegar, me sorprendió que había cobertura de la radio local, algo inusual para un evento de aficionados pero los organizadores, los locatarios de un mercado querían echar la casa por la ventana, el lugar donde se harían era en un deportivo a un costado del mismo mercado.
De vez en cuando, mi padre llevaba boxeadores a ese lugar y normalmente ganaba la mayoría de los combates, asi que al saber que yo era el hijo del manager, hubo cierta expectación hacia a mí.
Yo había leído acerca de cómo se conducía Mohammed Ali, y estaba muy de moda Jorge "Maromero" Paez, además de Héctor "Macho" Camacho, quienes influyeron para desarrollar el estilo que en ese momento yo quería manejar; así que cuando se acercaron los micrófonos a pedir mi impresión y pronóstico, como buen bocón dije: "Vengo a noquear, y espero que el rival tenga seguro médico, ya que lo va a necesitar acabando la pelea".
Esa noche, el lugar estaba lleno y ya habían transcurrido algunos combates, ganabamos uno, y perdíamos otro, el ambiente estaba caliente, yo subí en la pelea 5 o 6.
Al anunciarme el sonido local, se soltó el abucheo general, al iniciar el combate el rival soltó lo mejor que tenía y me sorprendió su velocidad, cuando quise atacar ya me había conectado varios golpes y se movía con rapidez, era frustrante y recibí mis primeros tres conteos (en el boxeo amateur reglamentado se usa el conteo de pie), al acabar el raund sentí la cara más caliente que había sentido hasta ese momento en la vida.
Salir al segundo raund fue cosa de orgullo, tenía que conectar de forma contundente, sabía que si lo conectaba iría a la lona, de hecho yo no golpeó duro, pero era preciso.
Había notado y al transcurrir ese segundo raund confirmado que mi rival siempre salía hacia su lado derecho con la mano izquierda baja, después de cada ataque dejaba ese hueco y era cosa de aprovechar, aunque ya estaba recibiendo otro conteo, confirmaba su defecto y lo iba a aprovechar. Cuando el refere llamo a combate "BOX", lo deje llegar, lo deje atacar cubriéndome y me deje llevar a las cuerdas, cubriéndome en mi guardia lo ví ejecutar todo lo que esperaba, salió a su costado y puse todo mi coraje, mi orgullo y fuerza en el puño derecho para conectarlo, sentí el giro de mi cuerpo llevando el golpe, pero sentí que me quedé a la mitad, jale demasiado el brazo hacia atrás y quedó el guante atorado en la cuerda, me quedé sin guardia, lo que hizo que mi oponente me agarrará desbalanceado conectandome más golpes que sacudieron de lleno mi cabeza, la cual sentí botar hacia distintos lados a causa de los impactos, se interpuso el tercero sobre la superficie para detener la pelea ante mis protestas, el público feliz haciendo un griterío ante el triunfo del local.
Aunque fue una paliza la que recibí (mucho después supe que habían rebasado el límite de conteos permitidos), me dejó varias lecciones, algunas las fui corroborando con el tiempo y otras corrigiendo, pero destacó una posterior para el día de hoy.
"EL FRACASO NO ES FRACASO, SOLO SI NO APRENDES LA LECCIÓN".
MARCO A. MAQUEDA M.