07/05/2026
*YA BASTA QUINTANA ROO*
_Inadmisible pisotear el noble objetivo de fomentar el deporte en la niñez por caprichos de adultos_
Lo ocurrido con OPB Municipio en la fase estatal del Mundialito representa un hecho vergonzoso e inadmisible para el deporte infantil y juvenil. El equipo sede fue eliminado injustamente tras una decisión arbitral errónea, producto del desconocimiento del propio reglamento de competencia.
El árbitro decretó un “default” aun cuando 9 jugadores de OPB ya se encontraban presentes en el campo, pese a que el reglamento establece claramente que un partido puede iniciar con un mínimo de 4 jugadores. Es decir: nunca existieron condiciones reglamentarias para marcar una descalificación automática.
Aun así, el equipo de Puerto Morelos decidió no jugar, escudándose en una decisión arbitral equivocada. Más tarde, la propia Comisión de Justicia determinó que el encuentro sí debía disputarse conforme al reglamento, dejando en evidencia el grave error cometido desde el inicio. Sin embargo, para sostener lo insostenible, surgieron posteriormente señalamientos de supuestas agresiones hacia su entrenador, hechos completamente ajenos a los jugadores de OPB, quienes jamás incurrieron en conductas violentas y mantuvieron en todo momento respeto y disciplina dentro del torneo.
Lo más lamentable de este caso es que adultos, directivos y malas decisiones terminaron destruyendo el esfuerzo, la ilusión y el trabajo de adolescentes que sí cumplieron con las reglas. Se supone que el deporte infantil existe para formar valores, proteger a la niñez y fomentar la competencia sana, no para convertirse en un espacio donde prevalezcan intereses, caprichos o decisiones arbitrarias.
Resulta indignante que se castigue a menores que hicieron lo correcto, mientras quienes provocaron el problema terminan beneficiados. El mensaje que se envía es gravísimo: en lugar de privilegiar el deporte y el desarrollo de los jóvenes, se priorizan errores administrativos y decisiones sin criterio.
Los jugadores de OPB y sus familias exigen que se respeten sus derechos como adolescentes deportistas y recuerdan que toda autoridad deportiva tiene la obligación de garantizar el interés superior de la niñez por encima de cualquier presión o conveniencia.
Por ello, solicitan la intervención inmediata de las máximas autoridades estatales y nacionales para revisar esta arbitrariedad, deslindar responsabilidades y evitar que este tipo de injusticias sigan manchando torneos que deberían existir únicamente para impulsar y proteger a las nuevas generaciones.