17/08/2020
“El nacimiento de un gimnasta” 🤸🏽♂️
Desde que era un niño me caracterice por ser hiperactivo, intrépido, ocurrente o hasta medio loquito 🤪 ya que cuando visitaba el parque me la pasaba corriendo en las gradas, escalaba los árboles y jugaba ratos en el pasamanos; inclusive cuando tenía una oportunidad que implicara cierto riesgo, no me detenía de hacerlo.
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Cuando tenía 8 años, junto con mis hermanos y gracias a las becas académicas que teníamos, logramos ahorrar lo suficiente e hicimos la compra de un trampolín, dónde me di cuenta lo mucho que me gustaba jugar haciendo giros, vueltas y toda clase de marometas. Todas las tardes me la pasaba en el trampolín con mis hermanos y aun cuando ellos se cansaban y se iban, yo seguía más tiempo jugando y practicando mis dichosos “trucos”, parecía un monito en la selva🐒.
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Tiempo después, en uno de sus trayectos por Cancún mi mamá descubrió un club de gimnasia artística (Allianz), se detuvo a pedir informes y decidió llevarme a la clase muestra.
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Una vez ahí, realizaron ciertas pruebas físicas las cuales recuerdo me parecieron divertidas y retadoras, sentí que era muy parecido a cómo jugaba en el trampolín. Cuando terminó la clase de gimnasia, el entrenador –Mario Castro- se acercó a platicar con mi mamá para decirle que quería entrenarme y que pueda pertenecer al equipo de competencia del club.
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Mi mamá al ver el entusiasmo del entrenador y mi gusto inocente por la gimnasia, decidió inscribirme al club. Y desde ese momento con una mamá amorosa, un entrenador emocionado y un niño de 9 años inició mi carrera como gimnasta, con mucho futuro por delante.