05/06/2026
“Es fácil pensar que conectaste un jonrón cuando naciste en tercera base.”
Hace poco me encontré con una reflexión de un entrenador que me pareció extraordinaria. Decía que donde más aprendió a entrenar no fue en las categorías de mayor nivel ni donde abundaban los recursos, sino en aquellos espacios donde prácticamente no había nada.
Porque cuando los recursos son escasos, no puedes depender de la infraestructura, del talento heredado o de una estructura previamente construida. Debes afinar cada detalle: la metodología, la enseñanza, la comunicación, la planificación y la capacidad de resolver problemas.
Esta reflexión me hizo pensar en algo que veo con frecuencia en nuestro deporte.
Hace unos días observé una publicación sobre “los mejores entrenadores”, y el criterio principal parecía ser únicamente la cantidad de medallas o resultados obtenidos. Personalmente, considero que esa visión es demasiado reducida para evaluar algo tan complejo.
Cuando analizamos el trabajo de un entrenador, vale la pena hacernos algunas preguntas:
¿Construyó ese proyecto desde cero o heredó una estructura ya consolidada?
¿Está desarrollando atletas o simplemente continuando un proceso previamente establecido?
¿Qué preparación profesional posee?
¿Qué metodología utiliza?
¿Cuáles son las condiciones de trabajo que lo rodean?
¿Qué recursos tiene a su disposición?
¿Cuál es el contexto social, económico y deportivo de sus alumnos?
Porque la realidad es que los resultados nunca son producto de una sola persona. Son consecuencia de una combinación de factores: atletas, familias, entrenadores, recursos, oportunidades y entorno.
Esto no pretende ser una crítica hacia quienes consideran que las medallas son el principal indicador de éxito. Cada quien es libre de definir qué significa ser “el mejor”.
Simplemente es una invitación a mirar más allá de los resultados visibles y analizar con mayor profundidad los procesos que los hicieron posibles.
A veces admiramos el fruto sin conocer el terreno donde fue sembrado.
Y en ocasiones, el trabajo más valioso no es el que produce más campeones, sino el que logra construir oportunidades donde antes no existían.
-Javier Pool