01/06/2026
Terminó la Copa Jalisco 2026… pero no como el fútbol de Jalisco merecía.
La rama varonil ya tiene campeón y es Ixtlahuacán de los Membrillos, aunque la manera en que levantó el título quedará marcada para siempre como una de las más polémicas en la historia del torneo. No hubo silbatazo inicial, no hubo 90 minutos de tensión, no hubo héroes ni villanos dentro de la cancha. Esta vez el campeonato se definió de manera administrativa, “en la mesa”, o como popularmente se dice en el barrio futbolero: “ganó por default”.
El conjunto de Ameca no compareció al partido de vuelta de la gran final en calidad de visitante, algo que desde el día de ayer prácticamente ya era un hecho, luego del comunicado oficial emitido por la alcaldesa de dicho municipio, donde se informaba públicamente que el representativo no realizaría el viaje debido a cuestiones de seguridad y a los hechos que ya todos conocemos.
Así terminó una edición que desde el principio estuvo envuelta en controversia.
La Copa Jalisco 2026 escribirá su nombre con letras de escándalo. Fue la primera ocasión en que la gran final salió del emblemático Estadio Jalisco y también la primera vez que se disputó a dos encuentros, una decisión que para muchos terminó abriendo la puerta a más problemas que soluciones.
Pero la polémica no comenzó hoy. Durante todo el torneo hubo resoluciones administrativas muy cuestionadas, decisiones arbitrales señaladas por la afición y reclamos constantes sobre supuestos favoritismos. Mientras algunos equipos sentían que el reglamento se aplicaba con rigor, otros parecían recibir trato preferencial.
Y uno de los temas que más indignación generó entre la gente fue el famoso asunto de las constancias de residencia. Porque aunque legalmente muchos futbolistas pudieron participar gracias a documentos expedidos por sus propios ayuntamientos, gran parte de la afición considera que eso terminó desvirtuando el verdadero espíritu de representar a un municipio con jugadores auténticamente locales.
Hoy, con el campeonato de Ixtlahuacán consumado, la discusión está más viva que nunca.
¿Es válido celebrar un campeonato ganado sin disputar la final?
¿O el reglamento simplemente se aplicó como debía?
Porque tampoco se puede ignorar que Ixtlahuacán hizo lo que le correspondía: presentarse y cumplir con las condiciones establecidas. El reglamento es claro y el título oficialmente les pertenece. Pero también es inevitable que exista ese sentimiento extraño de ver a un campeón coronarse sin jugar el partido más importante del torneo.
Del otro lado queda Ameca, un equipo que durante toda la competencia fue prácticamente perfecto. Un selectivo poderoso, invicto, con apenas cinco goles recibidos en todo el torneo y considerado por muchos como el mejor plantel de esta edición. Por eso la gran pregunta queda en el aire:
¿Tomaron la decisión correcta al no viajar?
¿O se precipitaron dejando escapar la oportunidad de hacer historia dentro de la cancha?
Nunca sabremos qué habría pasado si la pelota hubiera rodado esta tarde. Lo único cierto es que este episodio dejará un precedente enorme para futuras ediciones.
La seguridad deberá convertirse en prioridad absoluta.
El comité organizador tendrá que hacer una profunda autocrítica.
Y muchos aficionados piden que la gran final vuelva al Estadio Jalisco, un recinto con mayor capacidad operativa y garantías para todos.
Porque más allá de quién tenga la razón, el gran perdedor terminó siendo el fútbol. La afición quería una final histórica y terminó viendo un campeonato decidido desde un escritorio.
Con toda esta controversia encima, Ixtlahuacán de los Membrillos se convierte oficialmente en campeón de la Copa Jalisco 2026.
Aunque para muchos… la verdadera campeona de esta edición fue la polémica.