29/05/2026
Como directores de grupo, a veces nos quedamos demasiado tiempo intentando formar bailarines que ya dejaron de escuchar la música.....
Ensayamos, corregimos, sostenemos procesos enteros…
mientras algunos solo aparecen para la foto, el aplauso y la luz del escenario.
Y lo más cansado no es dirigir, es tener que explicar constantemente el valor de todo lo que uno entrega.
Porque hay quienes aman bailar,
pero jamás respetarán el sacrificio de quien construyó el camino que hoy pisan.
Y llega un punto donde uno entiende algo duro:
el compromiso no se ruega,
la pasión no se mendiga
y ningún director de grupo debería desgastarse intentando despertar fuego en gente cómoda viviendo tibia.
Hasta aquí mi reporte...
Texto de Winston Rosas
Copiado y compartido del muro del Profesor:
Arturo Kamana'o Valero