05/06/2025
El estrés crónico y sus consecuencias negativas para el organismo, incluyendo un mayor riesgo de
padecer cancer, se han convertido en una carga para la sociedad contemporanea (Miyazaki, 2018).
Actualmente, múltiples investigadores alrededor del mundo estan buscando una solución en los
bosques y en el mundo natural debido a nuestra familiaridad con estos ambientes desde hace millones de
anos (Williams, 2017).
Intuitivamente sabemos que el mundo natural nos aporta calma y bienestar. Desde la hipótesis de la
Bioflia, desarrollada en 1984 por el biólogo Edward O. Wilson, sería posible defnir al ser humano como
un “animal social y natural” que necesita del contacto con otras personas y con la naturaleza para un de-
sarrollo saludable debido a que como especie hemos evolucionado inmersos en esta última (Arvay, 2015).
Lo que busca en la actualidad la practica científca es precisar los benefcios del contacto con entornos
naturales para promoverla principalmente a modo de medicina preventiva para mejorar nuestra calidad de
vida en el mundo moderno. La Terapia de Naturaleza o Ecoterapia no es invasiva, es natural y aprovecha
la capacidad de adaptación de nuestros cuerpos a la naturaleza.
Si bien todo contacto con estímulos naturales como playas, parques, fores, entre otros; pueden tener
un efecto benefcioso en nuestra salud, en los últimos anos los bosques han estado al centro de las in-
vestigaciones y el interés público por su gran impacto tanto a nivel preventivo como curativo en diversas
patologías (Miyazaki, 2018)
Ademas de los ya conocidos servicios ecosistémicos de los bosques, esenciales para la vida en el planeta,
como la protección de la biodiversidad, captura y almacenamiento de carbono, formación de suelo y pro-
visión de agua, entre otros (Wohlleben, 2015); hoy la ciencia confrma su capacidad de ser un espacio tera-
péutico, contribuyendo tanto en la salud física como en el bienestar psicológico y emocional de las personas.