08/07/2026
Vengo de meses muy intensos.
Las empresas en Argentina, la temporada de polo en Europa, mucho entrenamiento, la mente en productividad y rendimiento la mayor parte del tiempo.
Frené 10 días.
No es un lujo, es parte del sistema.
El cuerpo y la mente que rinden todo el año, y por muchos años, necesitan parar. Desconectar para conectar con uno mismo.
Elegí Montenegro. No la postal obvia, algo más desconocido, más crudo.
Lo que no conocés te obliga a estar presente. No podés usar el piloto automático mientras estás descubriendo.
¿Cómo desconecto? Yo no elijo estar tirado en la playa o en un sillón. Aprovecho mi cuerpo disponible para explorar, vivir aventuras en contacto con la naturaleza, desafiarme, sentir la adrenalina, el miedo, la curiosidad…
Pero lo más importante de este viaje no fue el país, ni las aventuras. Fue con quién.
Hace tiempo venimos diciendo con mi hermana que queremos compartir rincones del mundo juntos. Hoy lo hicimos realidad.
“Quiero ver más a los que quiero” es una linda frase… hasta que emprendés las acciones necesarias para hacerlo.
El vínculo no es lo que atendés cuando te sobra tiempo. Es lo que elegís cuando no sobra nunca… Descansé, me moví, descubrí, me tomé una copa de vino sin drama.
Vuelvo con el tanque lleno de energía. Eso también es alto rendimiento… capaz la parte que más nos cuesta. Al menos a mí, durante mucho tiempo.