17/05/2026
Es bastante agotador tener que venir con estos comentarios pero a esto nos lleva la Juve.
Lo de hoy ya no es un accidente aislado, es el resumen perfecto de varias temporadas donde se perdió la identidad competitiva, continuidad deportiva y liderazgo institucional.
Lo más preocupante no es quedar fuera de la próxima UEFA Champions League, sino la sensación de que el equipo llega siempre tarde a las decisiones importantes. Esta derrota 0-2 en Turín deja a la Juventus dependiendo de un milagro en la última jornada, después de haber tenido más de un 70% de probabilidades de clasificar semanas atrás.
Ahora seguramente recordaremos los goles que se comió David, el penal de Locatelli y las cantadas de Di Gregorio pero sabemos que el problema principal de la Juventus ya no es táctico, es estructural.
El club ha cambiado entrenadores, esquemas y hasta políticas de fichajes, pero sigue transmitiendo inseguridad. En los últimos años pasaron proyectos distintos y ninguno logró consolidar una idea clara de juego. El equipo alterna momentos de dominio con desconexiones impropias de un gigante europeo, algo que los jugadores no acaban de comprender.
Los números lo dicen: demasiados empates, derrotas contra rivales de media tabla y una producción ofensiva muy irregular. Incluso esta temporada, partidos decisivos como el de Fiorentina mostraron a una Juventus incapaz de reaccionar mentalmente después del primer golpe.
La Juventus no presiona bien, no controla partidos y tampoco tiene la contundencia defensiva de otras épocas. Lo grave es que ya no intimida ni siquiera en Turín. Perder contra una Fiorentina que si bien vino a jugar con la vida, estuvo toda la temporada en mala dinámica y sin grandes objetivos competitivos, lo que demuestra el nivel de deterioro actual del equipo bianconero.
También creo que la plantilla necesita una depuración importante. Hay futbolistas que siguen teniendo nombre, pero ya no pesan en el campo como antes. El caso de Dusan Vlahovic simboliza perfectamente el momento del club, un delantero fichado para liderar una nueva era y que nunca encontró continuidad real, entre lesiones y presión. Koopmeiners nunca encontró su espacio ni rindió como se esperaba. Yildiz representa el talento diferencial y la personalidad que muchos veteranos no han mostrado pero su final de temporada está siendo de lágrimas y ahora es uno de los que pudiera marcharse para balancear las cifras.
Si la Juventus finalmente queda fuera de Champions lo cual parece muy probable, el verano puede ser durísimo. Sin ingresos europeos habrá ventas importantes y seguramente un nuevo rediseño deportivo. No descartaría la salida de Bremer o jugadores con salarios altos pero tampoco creo que habrá cambios profundos en la dirección técnica. Spalletti renovó y dificilmente haya cambios al menos este verano de técnico.
Es peligroso acostumbrarse a vivir lejos de la élite, y la Juventus si bien lo intenta empieza a verse más en un túnel sin luz.
Ojalá en algún momento se arregle este desastre institucional y un rayo de sol caiga en la Continassa.