12/01/2026
Hay almas que nacieron para amar sin cálculo,
que no saben cerrarse ni endurecerse,
porque su naturaleza es dar luz.
Y hay otras que, al no reconocerse por dentro,
confunden el vacío con fuerza
y buscan apagar lo que no entienden.
Amar no fue el error.
El error fue creer que todos saben cuidar lo que reciben.
Ojalá algún día amar no requiera armadura,
ojalá podamos entregarnos sin miedo
a que nos rompan por no saber sostener lo verdadero.
Mientras tanto, que el dolor no nos vuelva huecos,
que no nos robe la ternura,
que no nos enseñe a dañar como defensa.
Porque seguir amando, incluso después,
no es ingenuidad:
es recordar quiénes somos.