23/06/2026
ENERO DE 1927
JIGORO KANO DESCUBRE EL KARATE DE OKINAWA
Por muchos años, la historia del Karate ha repetido una escena que parece casi legendaria:
Jigoro Kano, fundador del Judo, visita Okinawa.
Dos maestros jóvenes, Kenwa Mabuni y Chojun Miyagi, realizan una exhibición ante él.
Al finalizar la demostración, Kano pronuncia unas palabras que cambiarían para siempre el destino del Karate:
「攻防自在」Kobo Jizai
"Libertad absoluta en el ataque y la defensa."
Pero...
¿Realmente ocurrió así?
Después de revisar cronologías japonesas, biografías oficiales del Maestro Kenwa Mabuni, archivos digitalizados disponibles del Okinawa Times, Ryukyu Shimpo y documentos relacionados con el Kodokan, la respuesta es clara: Sí.
El acontecimiento está históricamente documentado.
Aunque no se ha localizado hasta hoy una crónica periodística completa de enero de 1927 ni una carta conocida escrita por Jigoro Kano sobre éste episodio, las fuentes japonesas coinciden en los hechos esenciales.
El año era 1927.
Kenwa Mabuni tenía 38 años según el sistema tradicional japonés de conteo de edad.
En Okinawa funcionaba desde hacía poco tiempo una institución extraordinaria:
el Okinawa Karate Kenkyu Club, un centro de investigación y práctica donde maestros de diferentes corrientes compartían conocimientos y estudiaban juntos.
Entre sus principales profesores estaban Kenwa Mabuni, Chojun Miyagi, Chomo Hanashiro, Choshin Chibana, Motobu Choyu y otros destacados exponentes del Karate.
En ese ambiente de investigación y colaboración llegó a Okinawa una de las figuras más influyentes del Budo japonés: Jigoro Kano. Lo acompañaba Hideichi Nagaoka, del Kodokan y uno de los discípulos más cercanos de Kano.
Los maestros de Okinawa prepararon una exhibición especial.
No era una competencia.
No era un espectáculo.
Era una presentación destinada a explicar la esencia técnica del Karate.
Kenwa Mabuni y Chojun Miyagi asumieron la responsabilidad principal.
Demostraron y explicaron varias katas.
Presentaron las características de las distintas tradiciones de Okinawa y aquí aparece uno de los detalles más fascinantes de esta historia.
Investigadores japoneses sostienen que fue precisamente durante ésta explicación cuando comenzaron a utilizarse de forma sistemática las denominaciones Shuri Te, Naha Te y Tomari Te, como una manera sencilla de explicarle al Maestro Kano las diversas corrientes del Karate en Okinawa.
Aquella clasificación terminaría convirtiéndose en una referencia histórica para generaciones enteras.
La reacción de Jigoro Kano fue inmediata.
Las cronologías japonesas conservan las palabras con las que elogió la demostración:
「攻防自在 "Kobo Jizai"
Libertad absoluta en el ataque y la defensa.
No era un elogio menor.
Kano había estudiado antiguas escuelas de jujutsu, había fundado el Kodokan y estaba construyendo la filosofía moderna del Budo.
Que un hombre de esa talla alabara al Karate de esa manera tenía un enorme significado.
Pero hay algo todavía más importante.
Las fuentes japonesas señalan que Kano exhortó personalmente a Kenwa Mabuni y Chojun Miyagi a difundir el Karate por todo Japón.
Aquellas palabras encontraron terreno fértil.
Algunos años después, el Maestro Miyagi comenzó a enseñar en el continente, específicamente en Kyoto
De la misma manera, el Maestro Mabuni viajó a Osaka, poco después y se estableció definitivamente allí.
Fundó el Yoshukan.
Más adelante daría nombre a su sistema:
Sh*to Ryu, tomando los primeros caracteres de los nombres de sus dos maestros: Anko Itosu y Kanryo Higaonna.
Por ello, enero de 1927 no debe entenderse únicamente como una visita de cortesía.
Fue el encuentro entre dos gigantes.
Uno representaba el Budo moderno.
El otro representaba la tradición marcial de Okinawa.
Y en aquel instante histórico, Jigoro Kano reconoció el inmenso valor del Karate.
Kenwa Mabuni comprendió entonces que su misión no era únicamente conservar el arte de sus maestros.
Su misión sería llevarlo a todo Japón.
Hoy, casi un siglo después, millones de karatekas continúan recorriendo el camino que comenzó aquel día, cuando dos maestros de Okinawa demostraron su arte ante el fundador del Judo y recibieron de él una bendición histórica:
"Kobo Jizai"
Libertad absoluta en el ataque y la defensa.