01/06/2026
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Marcha a 4 tiempos extrema y pérdida de tracción: una reinterpretación biomecánica
Leyendo el trabajo de Dominique Verrière sobre la marcha nórdica, resulta especialmente interesante comprobar cómo muchas de sus mediciones encajan biomecánicamente con aspectos que llevo tiempo analizando desde el punto de vista de las fases dinámicas de la marcha.
Verrière diferencia claramente entre marcha en 2 tiempos, marcha en 4 tiempos y marcha en 4 tiempos extrema. Sus datos muestran que, cuando el bastón entra demasiado tarde, desaparece prácticamente la capacidad de tracción.
Pero creo que lo más interesante es reinterpretar biomecánicamente qué está ocurriendo realmente.
Lo que él denomina “fase de tracción”, bajo mi punto de vista, coincide con la fase de aceleración del sistema locomotor. Es decir, el momento en el que: el cuerpo avanza hacia delante y ligeramente hacia arriba, la pierna oscilante necesita máxima aceleración, y se produce la mayor demanda propulsiva.
Por eso considero que el bastón debería integrarse antes del despegue de los dedos del pie (toe-off), justo en el momento donde el sistema necesita amplificar esa aceleración.
A partir del paso por la cadera ocurre una transición dinámica importante: el vector corporal comienza progresivamente a dirigirse hacia delante y hacia abajo, entrando en una fase donde empieza a dominar la desaceleración y la preparación del siguiente apoyo.
Y aquí aparece una conexión muy fuerte con lo que describe Verrière.
En la llamada “marcha en 4 tiempos extrema”, el bastón entra tan tarde que: la fase principal de aceleración ya ha pasado, el bastón se apoya cuando la cadera ya lo ha sobrepasado, y desaparece prácticamente la posibilidad de tracción.
Además, Verrière observa frecuentemente en estos casos ángulos de anclaje muy grandes, cercanos a 90°, que biomecánicamente reducen enormemente la componente horizontal de la fuerza. Es decir: el bastón deja prácticamente de contribuir al impulso hacia delante.
Ayer en competición (Campeonato de España de Marcha Nórdica) pude observar precisamente varios casos de esta marcha a 4 tiempos extrema en deportistas que finalmente subieron al podio, pese a que este patrón aparece sancionado en nuestro reglamento únicamente con tarjeta blanca, cuando desde mi punto de vista supone una alteración mucho más grave de la coordinación locomotora y del uso activo y propulsivo del bastón.
Resulta llamativo que, en muchas ocasiones, se otorgue mayor importancia arbitral a aspectos como el sobrepaso de la línea axilar por el codo o la mano, o a pequeños matices del talonamiento —consideradas faltas graves—, mientras patrones donde desaparece prácticamente la tracción y el bastón deja de integrarse activamente en la locomoción pasan mucho más desapercibidos.
En este sentido, me parece especialmente interesante otra observación de Verrière cuando afirma que muchos marchadores “marchan con los pies planos”, lo que retiene el cuerpo e impide rodar hacia delante.
Biomecánicamente esto tiene mucho sentido: si el pie no realiza correctamente la rodada y el despegue, el cuerpo pierde continuidad dinámica y disminuye la capacidad de acelerar eficazmente la pierna oscilante.
Avalada por los resultados expuestos por Verrière, me reafirmo todavía más en la importancia de coordinar correctamente el momento de entrada del bastón con las fases dinámicas de la marcha.
Bajo mi punto de vista, la combinación de: una entrada sincronizada del bastón, una inclinación adecuada, y el mantenimiento del apoyo del bastón hasta sobrepasar la línea corporal, es lo que realmente garantiza la existencia de impulso horizontal dentro del gesto locomotor. No hablo necesariamente de mayor cantidad de impulso, sino de la existencia real de una contribución propulsiva integrada en la marcha.
Y precisamente por ello sigo viendo imprescindible no separar nunca la observación de los brazos de la posición real del bastón, ya que el gesto del brazo por sí solo no garantiza una función propulsiva si el bastón entra tarde, demasiado vertical o fuera de sincronización con la dinámica de la marcha.
Quiero agradecer el trabajo de análisis realizado por Dominique Verrière y recomendar la lectura de su libro a cualquier persona interesada en profundizar en la técnica y biomecánica de la marcha nórdica. Sus mediciones y observaciones aportan datos muy interesantes para seguir reflexionando sobre la locomoción y el papel funcional del bastón.