16/02/2026
𝐒𝐄𝐌𝐀𝐍𝐀𝐒 𝐂𝐋𝐀𝐕𝐄 𝐄𝐍 𝐑𝐈𝐕𝐄𝐑 𝐘 𝐁𝐎𝐂𝐀 🔻
En febrero de 2026, el presente de River Plate y Boca Juniors expone una realidad incómoda para el fútbol argentino. Los dos clubes más grandes del país atraviesan un momento prolongado de bajo rendimiento que ya no puede explicarse como una simple mala racha.
En el caso de River, el segundo ciclo de Marcelo Gallardo atraviesa su etapa más crítica. En los últimos 18 partidos, el equipo consiguió apenas 4 victorias, con una seguidilla de derrotas que lo ubican entre las peores rachas de sus 125 años de historia. A esto se suma un dato elocuente: River lleva 18 partidos consecutivos sin poder revertir un resultado adverso. Cada gol recibido parece sentenciar el partido. La falta de eficacia ofensiva, el escaso impacto de los jóvenes y la pérdida de intensidad competitiva son síntomas claros de un equipo sin respuestas futbolísticas.
Boca, por su parte, muestra un problema ya crónico: su rendimiento como visitante. Más allá de algunos triunfos aislados, el equipo continúa acumulando derrotas fuera de casa y no logra sostener regularidad. El arranque del Apertura 2026 volvió a evidenciar esa falencia, agravada por un alto número de lesiones y una dependencia excesiva de individualidades. El funcionamiento colectivo sigue siendo frágil y la jerarquía histórica del club no se refleja en el juego.
Lo preocupante no es solo la posición en la tabla, sino la sensación general: ninguno de los dos equipos impone condiciones. Rivales de menor presupuesto y menor historia los enfrentan sin complejos y, en muchos casos, los superan.
River y Boca, que deberían marcar el estándar competitivo del fútbol local, hoy están más cerca de pelear por no caer que de disputar el protagonismo que su historia exige. Sin cambios profundos en planificación, armado de plantel y funcionamiento, el Superclásico que se aproxima corre el riesgo de perder su carácter emblemático y convertirse simplemente en un partido entre dos equipos en crisis.