12/05/2026
*CUANDO CRECER SIGNIFICA OLVIDARTE DE TI*
¿En qué momento empezamos a sentir culpa por cuidarnos?
De niños no lo cuestionamos. Un niño se escucha, se busca, se aparta cuando lo necesita y vuelve cuando quiere. Se conecta con otros, sí, pero también se respeta a sí mismo sin explicaciones.
Entonces… ¿en qué momento nos desconectamos de eso?
Crecemos y empezamos a hacer lo que se espera. Decimos que sí cuando queremos decir que no. Nos adaptamos para encajar, para gustar, para que nos quieran un poco más. Con la familia, con las amistades, con el trabajo… vamos cumpliendo expectativas mientras vamos dejando en pausa lo nuestro.
Y así pasan los años.
Un día te das cuenta de que has conseguido cosas: títulos, responsabilidades, incluso estabilidad… pero por dentro hay algo que no encaja. Algo se siente vacío. Como si hubieras estado cuidando de todos menos de ti.
Y quizá no fue por falta de tiempo, sino por ir olvidando lo más básico: regarte a ti primero.
Porque nadie puede florecer si no cuida sus raíces. Nadie puede sostener a otros si se ha ido dejando caer por dentro.
Y aun así, nos enseñaron lo contrario: a dar sin medida, a aguantar, a no fallar, a no decepcionar.
Pero… ¿a qué precio?
Tal vez el verdadero aprendizaje no sea hacerlo todo, sino empezar a volver a uno mismo sin culpa. Recordar que cuidarte no es egoísmo, es amor. Es el lugar desde donde todo lo demás puede sostenerse.