18/10/2026
Llevo semanas sintiéndome desalineada conmigo misma.
Como si no supiera quién soy. O quién es esta nueva versión de mí.
¿Dónde está la Paula yogui que debería estar en Madrid, Barcelona o Valencia conociendo a las alumnas de Formaciones Yoga acompañando a Teté | Viviendo en Yoga en clase?
¿Dónde está la Paula con energía, con fuerza, con ganas de comerse el mundo?
Estos meses han sido una montaña rusa.
Primero, una ilusión enorme. Y con ella, el miedo. Ese “ojalá no pase nada” que no se va.
Después, la calma. Volver a sentirme fuerte. Un poquito yo.
¿Y ahora?
Ahora quiero seguir siendo la de siempre. La que trabaja, viaja, entrena.
Pero dentro de mí hay alguien haciéndose hueco.
Y se nota.
Me pica todo el cuerpo.
Los ardores casi no me dejan dormir.
Me canso en el calentamiento.
Salgo a caminar y pediría unos bastones.
Me siento feliz. De verdad.
Pero no me siento yo.
Y me pregunto constantemente si tengo derecho a quejarme. ¿Quién soy yo para quejarme, si lo que debería hacer es dar las gracias?
A veces tengo ansiedad.
A veces estoy pletórica.
El otro día, leyendo Mi libro de yoga, de Belén Segarra, sus palabras definieron a la perfección cómo me siento.
Habla de que aceptarnos es poder ser muchas cosas a la vez. De ir encontrándonos con todas nuestras versiones por el camino y entender que solo son partes de nosotras buscando su sitio.
Igual ser yo no es volver a la Paula de antes.
Igual es aceptar que puedo ser muchas Paulas a lo largo de mi vida.
Si sientes que no encajas con quien eres ahora mismo, igual no necesitas responder a quién eres.
Igual solo necesitas aceptarte.
Y escribo esta “carta” para recordármelo cada vez que se me vuelva a olvidar.
Y espero que si tú te sientes igual, estas palabras te ayuden.
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