03/09/2026
Un alumno de cinco años, uno de diez y uno de quince pueden aprender judo, pero no deberían aprenderlo de la misma manera.
Los más pequeños necesitan descubrir su cuerpo, orientarse, caer con seguridad, respetar turnos y aprender a trabajar con un compañero. La explicación debe ser breve y la actividad, muy clara.
En Primaria pueden comprender mejor una técnica, relacionar sus diferentes partes y asumir una oposición progresiva.
Con los adolescentes aparecen otros retos: mayor exigencia física, decisiones más rápidas, responsabilidad sobre el compañero y una comprensión más profunda del judo.
La técnica puede tener el mismo nombre, pero cambian el lenguaje, el ritmo, la dificultad y lo que el profesor observa.
Por eso en Kodabe no entendemos las edades como una simple división de horarios. Cada etapa necesita objetivos y una forma de enseñar propios.
Adaptar no significa exigir menos. Significa proponer a cada alumno un aprendizaje que pueda comprender, afrontar y hacer suyo.