23/10/2026
ANTES DE LA MARCHA NÓRDICA ESTÁ LA MARCHA HUMANA (VI)
Antes de ser lo que muchos creen que es, caminar con bastones era una herramienta de entrenamiento.
Los esquiadores de fondo finlandeses los usaban en verano, cuando no había nieve, para preparar la temporada. Y la prueba escrita más clara que he encontrado es un manual de formación de entrenadores de esquí publicado en 1979 por Mauri Repo para la Federación Finlandesa de Deporte Obrero (Repo, 1979).
Lo que proponía
El manual recoge ejercicios con bastones como la carrera en cuesta y la marcha cuesta arriba, en sesiones continuas de 30 a 60 minutos, con intensidad aeróbica. Repo defiende que se pueden hacer andando, y no solo corriendo, y señala que, andando, el riesgo de sobrecarga es menor. Sus objetivos eran aumentar la captación de oxígeno, trabajar la fuerza específica y entrenar la coordinación.
No era un ejercicio suave para quien empieza. Era trabajo específico para deportistas de resistencia exigentes.
Qué sabemos hoy
Con el tiempo, el uso de bastones se ha estudiado bastante más. En llano o en pendientes suaves, caminar con bastones aumenta el consumo de oxígeno y la frecuencia cardiaca al mismo ritmo (Church et al., 2002; Baek y Ha, 2021).
Son estudios pequeños, pero apuntan en la dirección que Repo intuía: más trabajo para el sistema cardiovascular con poco impacto sobre las piernas.
Del entrenamiento de competición a la salud
Lo curioso es el camino que ha seguido este deporte. Nació en el entrenamiento de deportistas de competición, de esquiadores que se preparaban para temporadas exigentes. No era un ejercicio para pasear: era trabajo duro, planificado, con pulsaciones, duraciones y objetivos.
Con los años, se ha asociado sobre todo a la salud y al ejercicio suave, y buena parte de lo que se investiga sobre él va en esa dirección. La salud es un valor enorme y no se lo quito.
Pero hay una pregunta que me hago. Si nació para entrenar a deportistas, y hoy forma parte de las disciplinas de montaña, ¿cómo es que apenas se plantea como lo que fue: una herramienta de entrenamiento para deportes exigentes?
El rechazo
Entre los deportistas de las disciplinas de montaña, gente fuerte y activa, hay bastante rechazo hacia la marcha nórdica. La imagen que tienen es la de personas mayores paseando por un parque.
Ese rechazo nace, en buena parte, del desconocimiento de lo que es realmente este deporte. Y ese desconocimiento viene de la formación. Lo que se sabe de la marcha nórdica lo han transmitido sobre todo las escuelas, que también han impartido los cursos de formación. La propia definición de la marcha nórdica en el reglamento federativo exige respetar la biomecánica de la marcha humana. Sin embargo, en los cursos que conozco esa biomecánica no se ha trabajado. Si quien explica no tiene esa base, difícilmente puede mostrar lo que hay detrás.
Además, es lógico que la oferta se oriente a lo que atrae a más público, y un enfoque más técnico probablemente no sea el más rentable. Por eso casi nadie se ha planteado este trabajo.
Pero hace casi diez años que forma parte de las disciplinas de montaña. ¿Por qué no mirarla también como lo que fue: entrenamiento, con una base técnica sólida y con la pregunta abierta de cuánto puede aportar?
Una reflexión
La idea de Repo era entrenar con bastones para mejorar el rendimiento en otro deporte. Me pregunto qué pasaría si miráramos esa idea hoy desde los deportes de montaña: el trail, las carreras por montaña, el kilómetro vertical.
Como planteaba en un artículo anterior, la base sería la marcha humana. Si el cuerpo camina con más eficiencia, el bastón se integra sobre algo que ya funciona, y el beneficio no sería solo el del bastón, sino el de un cuerpo que se mueve mejor.
Es un principio general del entrenamiento: mejorar capacidades que intervienen en un deporte suele repercutir en su rendimiento. Lo que aún está por medir es cuánto puede aportar la marcha nórdica a cada disciplina de montaña.
Pero si en su momento tuvo valor para quienes buscaban rendimiento, quizá merece la pena volver a mirarla con esa mirada.
Antes de decidir cómo utilizamos los bastones, sigue habiendo algo que merece toda nuestra atención.
La marcha humana.