29/07/2026
Bailar, fluir, sentir… ese siempre ha sido el objetivo.
Y esta vez, más que nunca.
Una canción. La que tú elegiste.
Un momento. Este.
Un último baile juntas… de momento.
“En medio de este desastre, de esta jaula de cristal,
tú me pusiste las alas y me invitaste a volar”.
Y volamos.
Sin pasos marcados. Sin nada coreografiado. Sin pensar en lo que venía después. Solo dejándonos llevar, mirándonos, escuchándonos y sintiendo todo aquello que, después de tantos años, ya no necesita palabras.Y entonces ocurrió.
Ese freestyle se convirtió en algo mágico. En una coreografía que nadie había creado, pero que parecía llevar años escrita. Porque cuando existe una conexión así, el cuerpo entiende lo que el otro quiere decir antes incluso de que lo piense.
Cero técnica. Cero obligación. Solo sentir. Sentir la música. Sentirnos. Querernos mucho.
“Siento que vuelo contigo y no, no quiero aterrizar”.
Y llegó esa última frase: “No quiero que te vayas”.
Un abrazo. Quizá el más sincero. Lágrimas de emoción, de miedo, de amor… porque esta es la realidad: separarme de ti después de tantos años duele.
Duele porque has sido mi día a día. Porque hemos crecido juntas. Porque hemos compartido escenarios, sueños, nervios, risas, conversaciones eternas y momentos tan nuestros que sería imposible explicarlos.
Y aunque sé que te vas para cumplir tus sueños, y la felicidad de verte crecer y vivir todo lo que mereces me llena por completo, hay una parte de mí que tiene miedo.
La parte que no quiere volver a sentir una pérdida.
La que no quiere echar de menos nuestras miradas cómplices.
La que no quiere que desaparezcan nuestros momentos íntimos, nuestras conversaciones interminables ni esa forma tan nuestra de entendernos sin decir nada.
Porque los escenarios contigo cobran más sentido. Porque nadie podrá ocupar tu hueco. Porque, después de una década caminando juntas, siempre has sido una de las versiones más bonitas de todo lo que he creado.
Gracias por este baile. Gracias por estos años. Gracias por la confianza. Gracias por quedarte. Gracias por ser tú.
“Coge y vete donde quieras, pero vuelve pa’ cenar,
que tengo recetas