17/10/2026
El ritual del omóplato caído:
un saber ancestral de las abuelas gallegas.
En Galicia, cuando alguien sentía un malestar general, cansancio inexplicable, pérdida de apetito o una sensación de peso en la espalda, existía una explicación popular: «Tes a paletilla caída», es decir, «tienes la paletilla caída».
La paletilla es el nombre popular con el que se conoce al omóplato o escápula. Según esta creencia tradicional, podía «caerse» o desplazarse después de un esfuerzo físico, una preocupación o un disgusto, provocando un desequilibrio en el cuerpo.
Para aliviarlo, las mujeres que conocían el ritual realizaban una serie de maniobras transmitidas de generación en generación. Como muestra la imagen, la persona se sentaba en el suelo mientras la curandera le sujetaba las manos y elevaba los brazos, combinando estiramientos con presiones específicas sobre la espalda y las costillas. En algunas variantes, el ritual también incluía oraciones y gestos simbólicos.
Desde la anatomía actual, el omóplato no se desprende ni se desplaza de su lugar simplemente por un disgusto. Sin embargo, existen alteraciones reales en el movimiento y la posición de la escápula, como la discinesia escapular, que pueden relacionarse con dolor, sobrecarga muscular o problemas de control del movimiento. Esto no significa que el diagnóstico popular de «paletilla caída» equivalga a una condición médica concreta.
Lo interesante de esta práctica es cómo una comunidad interpretaba las sensaciones del cuerpo a partir de su propia experiencia y desarrollaba una forma de cuidado manual para responder a ellas.
Estas mujeres no trabajaban con los conocimientos anatómicos que tenemos hoy, pero observaban el cuerpo, utilizaban sus manos y transmitían sus técnicas a través de la práctica y la experiencia.
Estudiar estos rituales no significa aceptar todas sus explicaciones como científicas. Significa reconocer que forman parte de una historia cultural del cuidado del cuerpo que merece ser documentada y comprendida.
Porque antes de que existieran los manuales de anatomía, ya había personas que intentaban aliviar el dolor con sus manos. Y detrás de cada tradición hay una pregunta que todavía merece la pena hacerse: ¿qué observaban nuestros antepasados en el cuerpo y cómo interpretaban lo que sentían?