15/09/2026
Muchas veces no te lesionas por un único movimiento.
Te lesionas por la acumulación de muchos: una carga que aumenta demasiado rápido, una recuperación insuficiente, una técnica que se deteriora con la fatiga o una capacidad física que todavía no está preparada para esa exigencia.
Hasta que un día haces el mismo gesto de siempre y aparece la molestia.
Ese movimiento puede ser el desencadenante, pero no necesariamente la única causa.
Por eso prevenir no consiste en evitar movimientos. Consiste en valorar, planificar y preparar el cuerpo para tolerarlos.
El cuerpo avisa. La clave está en escuchar antes de que tenga que parar.
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Expertos en rehabilitación y readaptación de lesiones.