17/07/2016
Fin de semana de triatlón en estado puro en Gasteiz. Una auténtica gozada disfrutar de la green capital, volcada en nuestro deporte.
Nuestra expedición por tierras alavesas estuvo formada por Dani Juarrostrong, el comandante Diego Hernández, y el incombustible Ander Huete. Diferentes objetivos, una misma ilusión. Y una misma distancia: Half Ironman (1.9/93/21).
Sábado de concentración “en altura riojana”, metódica carga de hidratos y sesión de crioterapia incluidas. Venga va….traducimos: palmeracas de nutella y txombito en la pisci de la urbanización, ya nos conocéis. Todavía se preguntan los vecinos, corrillos de farias y mahou en mano, quién cojones eran esos tipos tan raros en turbo y gorrapatrás.
Llegaba el ansiado domingo. Madrugón, desayuno que haría recular a gargantúa, diversas visitas a San Roca patrón de los tripasuelta, y al autobús. Se masca la tensión.
A medida que el bus abandona las rúas vitorianas y se aproxima a las inmediaciones de Landa, dejan de oírse risas y galladas. El silencio se hace ruidoso, y las pocas miradas que no se pierden al infinito, se clavan en las patas del asiento vecino (“qué fino va este ca**ón, 40 de media en bici mínimo”)
Ese viaje al pantano, con el trisuit puesto, el culillo prieto, y la boca pastosa de isotónicos, convalida como un curso de la FP para sheriff de El Paso County. Te forja el carácter.
Amanece el día nublado... no de nubes, sino de niebla. Espesa. Muy espesa. Hemos untado pan en pilpiles más ligeritos, podéis creernos. No se ven las boyas, y la salida se retrasa 45 minutos.
Nadar sí, pero “pa dónde????”
Finalmente se disipa, y de qué manera: se presenta una jornada con un sol de justicia y temperaturas por encima de 30 grados.
Dani Juarros se plantaba en Vitoria con muy poquitos kms a pie en sus piernas, recuperando una fractura por estrés, así que el objetivo era nadar fuerte, pedalear como acostumbra, y probar su pierna en la carrera “a lo que salga”. Tras una natación caótica, con secuencias que hubiese firmado orgulloso Tarantino, el pollo se casca otra de sus ya famosas bicis. Remontando posiciones a base de wattios, y marcando uno de los primeros parciales. Después, pura supervivencia en la carrera, y procurar ir encontrando sensaciones poco a poco. Entrada en meta esprintando a un tiparraco que parecía querer cobrarse una deuda. Esta mano gana el verde, quizá otro día ;)
Diego Hernández llegaba tranquilo, con ganas pero sin presión. Como quién va a Ikea a por trapos de cocina. Con una preparación corta y un pelín sui géneris por motivos varios, el objetivo era llegar a meta. Y punto.
Entrada al agua en última posición, tras ratito de espera en la playa como espectador de lujo del reparto de mamporros. Mirando la muchedumbre y pensando: “a estos 3 minutillos os invito yo”. Natación tranquila y muy placentera, disfrutando del agua como en la vida. Salida a T1 silbando pero sin perder ni un segundo, de tal forma que recupera unas 60 posiciones antes de montarse en la jamelga.
Sectores de ciclismo y carrera conservadores a más no poder. Prohibidos calentones criatura, hoy disfrutar y entrar enterito, o semienterito… pero ENTRAR.
Llegar a meta fresco y pensando “joder qué corto se me ha hecho” tiene su puntillo, y es otra forma de disfrutar la prueba. Objetivo cumplido, y en menos tiempo del calculado a priori. Tercera incursión en la distancia, y puliendo a poquitos sensaciones y cronos. Si pilla unas castañuelas en boxes, las toca.
Y la perla jarrillera, Ander Huete, peleando como un jabato. Con muy poco entrenamiento, unas semanas previas muy complicadas por motivos laborales, y una rodilla entre algodones pendiente de resonancia. Entrando al agua de la manita del comandante y comentando la jugada: “si sólo nadar ya es complicadillo, nadar e hinflar a ostias al vecino es un jodido arte. Putos cracks!!!!!”
Buen sector ciclista sin cabra, ni acoples, ni aero-gadgets, que le permite remontar algunas posiciones; para sufrir como un perrete en la carrera a pie. Nada que no estuviera previsto. Alguna paradita a repostar la chispa de la vida y mojar la pelota en agua, y arrastrando orgullo y pundonor hasta meta. Entrada triunfal con grito de guerra incluido. Todo un espartano.
Asaltar el avituallamiento de meta como el lunch de un bodorrio, recoger material, furgo y pa casita. A cruzar peaje con unas sonrisas made in Peñota Clínica Dental. :)
Ah… por cierto: no han terminado aún la digestión, y ya han reservado mesa para el 2017. Parece les ha gustado el menú a este trío de traga aldabas.