01/09/2022
Desde 1999 con la concesión del desarrollo urbanístico en el Cabo de Santa Pola se permitió relegar una pujante disciplina deportiva: el parapente, que venía realizándose desde aproximadamente 10 años, convirtiendo la zona como un referente mundial para su práctica.
Fruto de la mala planificación inicial, de pésimas decisiones políticas, del esperable crecimiento demográfico y de la propia actividad deportiva han surgido problemas de convivencia entre deportistas y vecinos de las urbanizaciones contiguas a la zona de parapente. 20 años más tarde entendemos que seguimos arrastrando los problemas iniciales y se han ido añadiendo argumentos en contra de la actividad no contrastados y en alguna ocasión absurdos, que magnifican la realidad del problema, impulsados por pocos vecinos que se proclaman como la voz del conjunto de Gran Alacant.
Señalamos la actitud del actual Ayuntamiento, quien sin una intención real de solución, ha decidido unilateralmente poner fin al parapente, disfrazando esta decisión en una falsa negativa del colectivo a querer asumir responsabilidades. La práctica del parapente es equiparable a cualquier actividad aeronáutica y tiene una exigente normativa nacional, autonómica y local. A pesar de ello el Ayuntamiento ha exigido condiciones más allá de estas regulaciones, inasumibles, lo que no podemos entender de otra manera como un excusa para esconder su verdadero propósito, el fin del parapente.
A pesar de que el Ayuntamiento afirma de “nuestra negativa en reiteradas ocasiones” a negociar; tenemos los escritos incluyendo el último episodio de una burocrática e farragosa negociación donde damos nuestra opinión para pulir unas condiciones y aceptar coaccionadamente una imposición de “propuesta de servicio” donde el Ayuntamiento pretende eludir toda responsabilidad al respecto de la gestión y acondicionamiento de un suelo público y de una actividad deportiva reconocida. Recibimos silencio por respuesta.
Enterándonos de su decisión a la par de los medios de comunicación. El consistorio no quiso negociar sino imponer un convenio que no nos aportaba nada pero nos exigía todo, no siendo equiparable a ningún otro convenio propuesto a otro colectivo deportivo de la zona.
Nos decepciona profundamente que un Ayuntamiento que siempre nos ha usado como reclamo turístico, inclusive participando en publicidades de la Consejería de Turismo, ahora nos de la espalda y quieran reemplazarlos con otra instalación que costará los mismos recursos económicos que nosotros venimos solicitando para mejorar las condiciones generales y reducir los riesgos de la actividad. Tampoco nos ofrecen reubicarnos o darnos alternativas para la práctica de nuestra disciplina, solo el fin. Inclusive en contra del plan urbanístico general que expresa el especial interés y prioridad que debe recibir las instalaciones que fomenten la actividad turística en el municipio. Estamos escuchando en los medios de comunicación argumentos magnificados, circunstanciales, y en la mayoría de los casos no documentados o certificados, generando gran malestar en el colectivo que se siente difamado y menospreciado.
No entendemos cómo quitar diversidad deportiva puede beneficiar al turismo, comercio y la totalidad de vecinos de Gran Alacant.
Muchos municipios de España conviven y forman sinergia con el deporte del parapente. Lo promueven, fomentan, subvencionan y explotan turísticamente. La alcaldía de Santa Pola parece no ver este potencial.
Se quiere privar de un patrimonio deportivo aéreo de más de 35 años a los deportistas españoles y de todo el mundo, y no es por falta de interés de nuestra parte ni por motivos de seguridad. Está claro que es mucho más fácil prohibir que asumir competencias, brindando una solución imparcial que satisfaga las necesidades de todos los implicados.
Hemos intentado condensar en un texto los detalle explicando la complejidad de ésta situación en este enlace:
https://bit.ly/3AE12sU