09/06/2014
En 1947, So Doshin fundó el Shorinji Kempo, una disciplina moderna, pero enraizada en la más prestigiosa fuente de tradición marcial y espiritual; una disciplina con un triple objetivo: salud física, equilibrio mental y defensa personal. En el aspecto técnico el Shorinji Kempo está lleno de peculiaridades que lo diferencian bastante de otros estilos tanto chinos como japoneses. El repertorio técnico se divide en dos aspectos: Goho, compuesto por movimientos y técnicas denominados duros (con puñetazos, golpes diversos con la mano y brazo, patadas, paradas, ...); y Juho, que incluye acciones como escapes ante agarres diversos, llaves aplicadas a las muñecas, dedos, codos, hombros, tobillos, rodillas; inmovilizaciones, estrangulaciones, métodos de agarre, y técnicas de presión a puntos vitales.
Cuando en Shorinji Kempo se habla de "Técnicas", se hace referencia a una secuencia de defensa personal, es decir, a una respuesta técnica ante una situación concreta.
Una técnica siempre está constituida por una secuencia del tipo: Ataque-Defensa-Contraataque, aunque en muchas ocasiones, la defensa y el contraataque sean difíciles de separar, e incluso constituya la propia Defensa una forma de Ataque.
La práctica de las técnicas pretende incorporar en el individuo una serie de respuestas reflejas ante ataques determinados, o sea, unos patrones inconscientes de conducta defensiva; y no la acumulación memorística de una serie interminable de acciones artificiosas, como algunos piensan. Lo importante no es tanto aprender las técnicas y memorizar sus nombres, sino asimilar los principios.
Es por ello que podemos decir que el Shorinji Kempo, técnicamente es un arte creado para la defensa personal, estudia los principios sobre todo tipo de situaciones de agresión, y la forma de superarlas. Al mismo tiempo, es un medio para el desarrollo personal y espiritual, ayudando a desarrollar valores tales como la autoestima, la confianza, el respeto, justicia.