14/04/2014
LA RODILLA
Si te has lesionado alguna vez la rodilla, sabrás que necesitas tener sanas las rodillas para practicar muchas actividades y deportes, y que lesionártelas puede suponer tener que estar apartado del campo de juego durante cierto tiempo. Afortunadamente, hay muchas formas de prevenir las lesiones de rodilla.
¿Qué hay dentro de la rodilla?
Para entender en qué consisten las lesiones de rodilla, antes tienes que entender cómo funciona la rodilla. La rodilla es una articulación, lo que significa que es el punto de contacto entre huesos adyacentes. De hecho, se trata de la articulación más grande del cuerpo. Las rodillas proporcionan estabilidad y flexibilidad al cuerpo, al tiempo que permiten flexionar, girar y enderezar las piernas.
La rodilla consta de varias partes, como huesos, cartílago, músculos, ligamentos y tendones, todas ellas funcionando como si fueran una. O sea que, cuando hablamos de una lesión de rodilla, puede estar dañada o sobrecargada cualquiera de estas partes.
La rodilla se encuentra en medio de tres huesos: la tibia (el hueso de la espinilla), el fémur (el hueso del muslo), y la rótula (el hueso que está en el centro de la articulación). La rótula es un hueso plano y redondo que protege la articulación de la rodilla.
Los extremos del fémur y la rótula están cubiertos de cartílago articular (piensa en la parte blanca que rodea el extremo de una pata de pollo). El cartílago articular actúa como una especie de almohadón, impidiendo el rozamiento entre el fémur, la rótula y la tibia. En la parte superior de la tibia, unas almohadillas adicionales de cartílago, denominadas meniscos, ayudan a absorber el peso del cuerpo. Cada rodilla tiene dos meniscos: el interno (medial) y el externo (lateral)
Músculos
Los músculos que hay alrededor de la rodilla incluyen el cuadriceps (un grupo de cuatro músculos ubicado en la parte anterior del muslo) y el isquiotibial, ubicado en la parte posterior del muslo. El cuadriceps ayuda a enderezar y extender la pierna, mientras que el isquiotibial ayuda a flexionar la rodilla.
Tendones y ligamentos
Varios tendones y ligamentos trabajan conjuntamente para ayudar a la rodilla a moverse con normalidad.
Los tendones son como cables de un tejido muy resistente que conectan entre sí músculos y huesos. Los tendones de la parte anterior de la rodilla son el tendón del cuadriceps y el tendón de la rótula.
El tendón del cuadriceps está conectado a la parte superior de la rótula y permite extender la pierna.
El tendón de la rótula conecta la parte inferior de la rótula con la parte superior de la tibia (el hueso de la espinilla).
Los tendones del isquiotibial se encuentran en la parte posterior de la rodilla.
Los ligamentos son como cables de un tejido muy resistente que conecta huesos con huesos o cartílagos con huesos. En la rodilla hay cuatro ligamentos que ayudan a conectar el fémur con la tibia y a mantener las piernas estables:
Ligamento colateral interno. Conecta el fémur con la tibia por el lado interno de la rodilla. Mantiene estable la parte interna de la rodilla y ayuda a controlar el movimiento lateral de esta articulación, por ejemplo, impidiendo que se doble hacia dentro.
Ligamento colateral externo. Conecta el fémur con la tibia por el lado externo de la rodilla. Mantiene estable la parte externa de la rodilla y ayuda a controlar el movimiento lateral de esta articulación, por ejemplo, impidiendo que se doble hacia fuera.
Ligamento cruzado anterior. Conecta el fémur con la tibia por el centro de la rodilla. Ayuda a controlar el movimiento hacia delante y de rotación, por ejemplo, impidiendo que el hueso de la tibia se desplace hacia delante del fémur.
Ligamento cruzado posterior. Conecta el fémur con la tibia por la parte posterior de la rodilla. Ayuda a controlar el movimiento de la rodilla hacia atrás, por ejemplo, impidiendo que la tibia se desplace hacia atrás en la dirección del fémur.
Tipos de lesiones de rodilla
Ahora que ya lo sabes todo sobre las partes que componen la rodilla, probablemente te habrás dado cuenta de que hay un montón de formas diferentes de lesionarse esta articulación. Las principales causas de las lesiones de rodillas son la sobrecarga (provocada por la realización de movimientos repetitivos, como los que se realizan en muchos deportes), las paradas o giros bruscos y los golpes directos en la rodilla.
He aquí algunas de las lesiones más frecuentes:
Esguince de rodilla (distensión o desgarro de ligamentos)*
Los esguinces ocurren cuando un ligamento se distiende o se desgarra. Los esguinces de rodilla más frecuentes son los que afectan a los ligamentos cruzado anterior y/o colateral interno. Los esguinces más graves son aquellos en los que se produce una rotura completa de uno o más ligamentos. Los síntomas de un esguince de rodilla son:
Un chasquido o ruido seco en la rodilla en el momento de la lesión
Dolor que parece proceder del interior de la rodilla, sobre todo al moverla
No poder cargar ningún peso sobre la pierna afectada
hinchazón
Acumulación de líquido detrás de la rótula
Inestabilidad de la rodilla o tendencia a fallar al apoyarla
Distensión o desagarro de músculos o tendones*
Estas lesiones consisten en que se extiende excesivamente o se desgarra parcial o completamente un músculo o tendón. Las distensiones y desgarros de rodilla se asocian a síntomas similares a los del esguince así como a la posible aparición de moretones alrededor del área afectada.
Tendinitis
La tendinitis ocurre cuando un tendón se irrita o inflama. Las tendinitis suelen estar provocadas por sobrecarga. Una persona con tendinitis puede tener dolor o molestias al andar o al flexionar, extender o elevar la pierna.
Lesiones de menisco
Las lesiones de menisco son sumamente frecuentes en las personas que practican deporte, sobre todo en aquellos deportes donde los cambios bruscos de velocidad o los movimientos de lado a lado facilitan los desgarros de menisco. Las lesiones de menisco a menudo ocurren junto con esguinces graves, sobre todo los que afectan al ligamento cruzado anterior.
Las lesiones de menisco pueden provocar molestias, rigidez e hinchazón en la parte anterior de la rodilla. A veces se acumula líquido en el interior de la rodilla (lo que se conoce como derrame).
Fracturas y dislocaciones
Las fracturas son huesos fisurados o rotos dos o multiples fragmento, rotos o hechos trizas, y se suelen diagnosticar mediante radiografías. Si te fracturas un hueso, te costará mucho moverlo y lo más probable es que te duela mucho.
La dislocación de rótula ocurre cuando la rótula se desplaza hacia un lado de la rodilla, debido a un giro brusco torcedura o a algún tipo de impacto. A veces recupera su posición normal por si sola pero, por lo general, un médico beberá manipularla para volverla a colocar en su sitio.
Los síntomas incluyen hinchazón y mucho dolor en la parte anterior de la rodilla. Generalmente aparece un bulto en el lado de la rodilla y es posible que no se pueda andar.
Lesiones de cartílago
A veces, un trocito de hueso o de cartílago se ablanda o desgasta, desprendiéndose del extremo del hueso, lo que provoca dolor crónico de rodilla. Esto se conoce como osteocondritis disecante, cuyos síntomas incluyen dolor, hinchazón, incapacidad para extender la pierna, agarrotamiento y sensación de que la rodilla se ha quedado “trabada” o “enganchada” al intentar moverla. El tratamiento puede incluir mantener la rodilla en reposo, llevar una escayola durante un par de meses y a veces una intervención quirúrgica (en los adolescentes mayores).
La condromalacia ocurre cuando el cartílago de la rodilla se ablanda y desgasta debido a una lesión, la debilidad muscular o la sobrecarga, lo que provoca el rozamiento entre la rótula y el cuadriceps. Esto genera molestias y dolor, sobre todo al subir escaleras o hacer montañismo.
Otros problemas de rodilla
Bursitis
Las bolsas sinoviales son unos sacos llenos de fluido que se encuentran cerca de las articulaciones. Si una bolsa sinovial de la rodilla se hincha e inflama debido a la sobrecarga o a la fricción constante, puede desarrollarse una afección denominada bursitis. Los síntomas de la bursitis de rodilla incluyen calon, sensibilidad al tacto, hinchazón y dolor en la parte anterior de la rótula.
Enfermedad de Osgood-Schlatter
La enfermedad de Osgood-Schlatter es un trastorno doloroso provocado por la sobrecarga repetitiva en el extremo anterior de la tibia, donde el tendón de la rótula se conecta con el hueso. Ocurre más a menudo en atletas jóvenes, de entre 10 y 13 años de edad. Los síntomas incluyen la aparición de un bulto debajo de la articulación de la rodilla que es doloroso al tacto y a la actividad. El dolor se alivia con reposo.