22/03/2024
Nuestra pelvis es una maravilla de la ingeniería. Incluye un anillo óseo en el cual se alojan varios órganos, además de funcionar como canal del parto; en ella se insertan gran cantidad de músculos, así como también varios ligamentos. Incluye un paquete vasculonervioso complejo y gran cantidad de nódulos linfáticos que detoxifican nuestros miembros inferiores y parte de nuestro abdomen.
Además, ejerce una función fundamental estabilizadora para la bipedestación, a la vez que permite realizar un gran rango de movimientos.
Sin embargo, en nuestra vida diaria, solemos mantener un abanico de movimiento muy estrecho, fundamentalmente flexión y rotación interna de las caderas (por ejemplo cuando pasamos mucho tiempo sentados o con las piernas cruzadas en un asiento). La movilidad de una articulación es fundamental para mantener su trofismo y regeración; así, los ejercicios de apertura y movilidad de cadera tienen importantes beneficios físicos.
Pero no sólo eso; nuestra pelvis, desde el punto de vista de la fisiología y filosofía del yoga, es la zona donde reside uno de nuestros centros de energía: el segundo chakra, Svadhisthana. Este chakra está relacionado con el subconsciente, la emocionalidad y la creatividad; y es frecuente que acumulemos tensión en esta zona cuando sufrimos estrés emocional. Por ello, liberarla nos ayudaría de forma profunda a nivel energético.
Si comienzas a trabajar en este tipo de actividad date tiempo e intenta no tener prisa por acceder a determinadas asanas de apertura intensa.
Trata de disfrutar del proceso y de la energía que construyes en tu cuerpo y tu mente.
De tu intención y conciencia.
Del tiempo que te dedicas.