Siglos atrás en Japón, el tiro con arco era considerada la disciplina más elevada del guerrero samurái. Después, cuando el arco perdió su sentido como arma de guerra, y bajo la influencia del budismo, el sintoísmo, el taoísmo y el confucionismo, el tiro con arco japonés evolucionó en el Kyudo, el “Camino del Arco”, una poderosa y muy refinada práctica contemplativa. El Kyudo, como lo enseña Kanjur
o Shibata XX, no es un deporte competitivo y la puntería se considera relativamente poco importante. Según Shibata Sensei, maestro de la escuela Heki Ryu Bishu Chikurin-ha, el fin último del kyudo es pulir la mente, el mismo que en la meditación sentada. Lo importante no es dar en el blanco externo, sino encontrar esa paz interior que todos anhelamos, sincronizando cuerpo y mente.
“No estamos puliendo el estilo o la técnica de uno, sino la mente. La dignidad del tiro es lo importante. En esto se diferencia el kyudo del enfoque habitual en el tiro con arco. En kyudo no hay esperanza. La esperanza no es la cuestión. La cuestión es que, a través de la práctica prolongada y auténtica, aflora tu dignidad natural como ser humano. Esta dignidad natural ya está en ti, pero está cubierta por muchos obstáculos. Cuando éstos se quitan, tu dignidad natural puede verse brillar” Shibata Sensei
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