10/05/2022
El concepto de “complejo lumbo-pélvico” (CORE) es un término altamente referenciado en la literatura científica actual (Araujo, Cohen, & Hayes, 2015; Tong et al., 2014; Wilkerson, Giles, & Seibel, 2012) y una de las tendencias del fitness en 2016 (Thompson, 2015). El termino CORE o “núcleo central” se refiere a todas las estructuras anatómicas que lo rodean, en concreto es la región lumbo-pélvica del cuerpo que conecta las extremidades superiores e inferiores (Hoshikawa et al., 2013; Saeterbakken, van den Tillaar, & Seiler, 2011; Sandrey & Mitzel, 2013; Tong et al., 2014; Wilkerson et al., 2012; J. M. Willardson, 2007). Podemos afirmar que el CORE es el eje de nuestra cadena cinética funcional, y que se encuentra estrechamente relacionado con la estabilidad corporal. Por ello el CORE se define como el conjunto de estructuras osteoarticulares y musculares, reguladas por el sistema de control motor, para mantener o recuperar una posición determinada (Naclerio F, 2011).
Varios autores sugieren que el CORE es una “caja muscular” con un total de 29 músculos, agrupados en 4 grupos: con el recto abdominal al frente, paraespinales y glúteos en la parte posterior, diafragma en la parte superior y la musculatura del suelo pélvico en la parte inferior (Akuthota, Ferreiro, Moore, & Fredericson, 2008; Radwan, 2014) (figura 1). Más recientemente, la descripción del CORE ha sido más precisa incluyendo la musculatura profunda: oblicuo interno, transverso del abdomen, transverso-espinales (multífido y rotadores semiespinales), cuadrado lumbar y psoas mayor y menor; y la musculatura superficial: recto abdominal, oblicuo externo, erector espinal, glúteo mayor, glúteo medio, isquiotibiales y rector anterior (Escamilla et al., 2010; S. Kumar, 2015; J. M. Willardson, 2007).
La literatura científica se centra en la importancia de la estabilidad lumbo-pélvica sobre la prevención de lesiones y aumento del rendimiento deportivo (Shinkle et al., 2012) así como en reducir el dolor lumbar en lesionados y pacientes crónicos (Inani & Selkar, 2013). La ACSM sugiere que el entrenamiento de la estabilidad del CORE mejora la estabilidad, reduce lesiones y mejora la movilidad (Gottschall, Mills, & Hastings, 2013), logrando aumentos en el rendimiento en cuanto a la velocidad, cambios de dirección, mejora del equilibrio e higiene postural, además de suponer una reducción de la incidencia lesional (ABT, 2007; Shinkle et al., 2012; Tse et al., 2005). Por lo tanto el entrenamiento de CORE es esencial para un óptimo rendimiento y prevención de lesiones (McGill, 2010). El entrenamiento de la estabilidad lumbo-pélvica ha mostrado resultados efectivos en el tratamiento de pacientes con dolor lumbar, demostrando mejoría en la funcionalidad, reducción de dolor, aumento de la fuerza y mayor estabilidad (Inani & Selkar, 2013; Kim, 2015; T. Kumar, 2014).