21/06/2023
Hoy, día del solsticio de verano, se suelen practicar 108 saludos sol y es una idea muy seductora. Entrar en el flow de movimiento de una forma casi meditativa que nos oxigena, revoluciona, activa… como un ritual que nos ayuda en procesos de transformación, cerrando un ciclo y abriendo otro… y un sin fin de razones para practicarlo.
Esta mañana en clase, se lo propuse a las alumnas y se animaron a probar. Marcamos las pautas de no forzar, no traspasar los límites de tu cuerpo, descansar cuando necesites… y empezamos. Tras unos 40 minutos de práctica íbamos, más o menos, por la mitad. Empecé a notar que se les resentían las muñecas, los hombros y aparecía molestias de cuello. Y es cuando decidí parar, con 60 vueltas a nuestras espaldas, la práctica había cumplido su propósito. No podía permitir que se fueran de la clase peor de lo que entraron, con una sobrecarga que les ocasionaría molestias en los próximos días o incluso con una lesión. El yoga debe ayudarnos a restablecer el equilibrio en el cuerpo y mente. La responsabilidad de un profesor es encontrar las asanas, técnicas, adaptaciones para cada alumno para alcanzar ese equilibrio y que disfrute de la práctica, aunque eso suponga cuestionar grandes mitos como los 108 saludos al sol. Y es que los saludos al sol son como las cervezas, unas cuantas sientan de maravilla pero a partir de un punto, la utilidad marginal puede ser negativa 😅 Equilibrio por encima de todo, feliz Día Internacional del YOGA y feliz verano 🌞