27/09/2019
Berrea 2019 en Sejos: Una noche estelada, cinco menhires megalíticos y 600 venados
Mi amigo Berto Barahona me propuso el plan. Ir a dormir a una cabaña en la Reserva de Sejos para ver la berrea. Y conocer además este sitio mágico y legendario que se asienta en un antiguo glaciar.
Qué no habrán visto estas viejas montañas que hasta conservan un Crómlech Megalítico de la Edad de Bronce con cinco Menhires tumbados e inscripciones misteriosas a 1536 metros de altitud.
Magníficos ingredientes para nuestra primera Aventura Cantábrica. Naturaleza salvaje, montañas, glaciares, cultura megalítica… Un refugio, una hoguera y más de 600 venados apareándose.
Partimos de buena mañana desde Cabezón de la Sal. Aquí recogemos a Alejandro Mantilla “Manti” nuestro amigo y guía en esta aventura. Manti nació en 1984 y ha pasado la vida pateando Sejos. Contaba algún anciano del lugar, que Manti es el único que queda detrás de ellos con la sabiduría y los secretos acaldados durante milenios por los habitantes de estas montañas.
La Pick Up no da para más. En total somos cinco: Manti, Berto, Lobo, Smylie y yo. Llevamos hasta unos troncos de encina, además del equipo fotográfico y diversas lentes de aumento (Joyas de Svarosky de Manti, magníficas herramientas para andar por el monte). Dirección sur, enseguida comenzamos a subir el puerto de Palombera para más pronto que tarde, tomar un camino de tierra hacia nuestro destino.
No llevamos ni 300 metros de camino cuando paramos. Hemos divisado a un macho alfa con doce hembras refrescándose en una cascada de la montaña. Descargamos el arsenal de catalejos, prismáticos y cámaras. Mandamos callar a los perros que andan excitados nada más bajarse del coche. El alarido Alfa retumba montaña abajo como una llamada de lo salvaje y se sobrepone al campaneo del dócil ganado que pace en la falda de la montaña. Si hay un rey de esta montaña, debe ser este venado. O por lo menos, este lleva una gran corona. Su bella cornamenta se dibuja a contraluz a ras de la montaña...