Mallorca a pesar de tener una extensión reducida (3.667 km2), es por sus características geológicas, un lugar propenso a la existencia de cavidades subacuáticas de elevado interés. Son frecuentes las cuevas en las cuales las morfologías asociadas al desprendimiento de bloques rocosos, producto del reajustamiento mecánico de las paredes y techos, llegan a borrar muchos vestigios de las fases evolut
ivas anteriores; formándose en ocasiones salas de gran volumen. Las cuevas de la isla son bien conocidas por la belleza y abundancia de los espeleotemas que se encuentran en su interior. Una gran variedad de clases de formaciones están representadas: estalactitas excéntricas, helictitas, escudos, gours, estalactitas, estalagmitas, coladas, etc., en gran número y dimensiones considerables. Pero también son de gran interés y espectacularidad en las cuevas freáticas litorales las formaciones de corrosión causadas por la acción de disolución del agua sobre las rocas. Las zonas litorales de los términos municipales de Llucmajor, Santanyí, Felanitx y Manacor, llamadas en Mallorca popularmente ses marines corresponden a plataformas rocosas planas formadas por rocas calcáreas arrecifales del final de la era terciaria. Los materiales que las forman pertenecen a un antiguo mar cálido similar al que se da en el Caribe actual. Estas plataformas planas envuelven las sierras del Levante mallorquín y formas los acantilados costeros. Es en estos materiales en los que se ubican las cavidades freáticas litorales más espectaculares por sus dimensiones. La historia de esta especialidad espeleológica en Baleares se inició en 1954 con A. Sibila entre otros, que realizaron exploraciones subacuáticas en la Cova Polida de Fornells y en la Cova dels Anglesos (Menorca). Pero es principalmente a principios de los años 70, la época en que se empezaron a realizar inmersiones, poco preparadas y con escasos medios técnicos por parte de buceadores de mar locales y espeleólogos aprendices de submarinistas. Posteriormente, a finales de los años 80, Mallorca pasó a ser frecuentada por espeleobuceadores de diversos países, en especial provenientes del País de Gales y Inglaterra. Mientras tanto también se producían inmersiones por parte de mallorquines en diferentes cavidades de la isla. No obstante, la documentación sobre los descubrimientos era en general escasa. A partir del año 1994, el espeleobuceo en Baleares experimentó un gran avance, fruto del cual se han realizado diversos estudios relacionados con las cavidades con importantes prolongaciones bajo el agua. De forma organizada y sistemática los espeleobuceadores de la Federació Balear d’Espeleologia, con asesoramiento de la Societat d’Història Natural y en colaboración con la Universidad realizan el estudio descriptivo y científico de las cavidades litorales y de otras cavidades con prolongaciones subacuáticas. El Grup Nord de Mallorca (GNM) reúne desde comienzos de 1999 a todos los espeleobuceadores que hasta la fecha se encontraban diseminados entre la secció d’espeleologia del GEM, el propio GNM y el desaparecido CCDS. La sección de espeleobuceo está constituida por un reducido, pero muy activo grupo que realiza en cavidades sumergidas un elevado número de inmersiones mensuales. Sus actuales componentes más activos son: Xisco Gràcia, Juanjo Lavergne, Bernat Clamor, Peter Watkinson, Robert Landreth, Pedro Gracia y Oscar Espinasa (fotógrafo). El espeleobuceo es una de las actividades subacuáticas mas apasionantes y arriesgadas, y la Isla de Mallorca uno de los lugares donde practicarlo. Para el hombre prehistórico las cuevas representaban el escenario de los misterios de la vida y de la muerte. En las religiones iniciáticas, la cueva se utilizaba para que el neófito pasara la prueba de la muerte. Era abandonado allí, desnudo y en la oscuridad, a fin de que renaciera como un ser distinto. Renaciera de este segundo vientre materno, vientre de la tierra, que es la cueva. En las galerías sumergidas el recuerdo de las sensaciones del medio acuático en el que se desarrolla el feto es aún mucho más intenso y cada regreso al exterior constituye un renacer.