12/08/2025
El III Torneo de Higuera de Vargas, celebrado en la noche del domingo 10 de agosto, consolida definitivamente esta cita con el ajedrez en su aspecto más lúdico.
Hay que agradecer, en primer lugar, la iniciativa de Loli Navarro, hace tres años, para revitalizar el ajedrez en su pueblo con un evento para el que consiguió convencer a muchos jugadores de la provincia, cual embajadora de Higuera para Extremadura, convirtiéndose en el alma del torneo; en segundo lugar, al Ayuntamiento de Higuera de Vargas, que se ha volcado desde la primera edición y lo sigue manteniendo, más meritorio teniendo en cuenta que no cuenta en la localidad con ninguna asociación de ajedrecistas en activo; en tercer lugar, al Club de Ajedrez Olivenza (CAO) y al Club Santa Isabel, de Badajoz, que aportan organización, material, jugadores y arbitraje; en cuarto lugar, a los propios jugadores asistentes, locales y visitantes, por el esfuerzo de desplazarse hasta aquí acompañados de una actitud abierta y positiva que le da ese ambiente singular al encuentro.
El torneo fue, como siempre, tranquilo pero muy competido. Muchos de los niños participantes lo hacían por segunda o tercera vez, otros se estrenaban esa noche, y todos lo hicieron con el entusiasmo imprescindible de los que acometen una actividad nueva. Mención especial para los premiados en el apartado local, Alfredo Sánchez, Curro Murillo y Ramiro Moreno.
La categoría sub16 fue para Javier Sopa y Carlos González, del Club de Ajedrez Olivenza, y Nicolás Martínez. En sub12, fue campeón el taligueño Adrián Aguilar, seguido por Leopoldo Reaño y David Bermúdez.
En cuanto a la categoría general, participó entre otros el flamante subcampeón absoluto de Extremadura 2025, David Castellanos, que tuvo una noche rara y no pudo revalidar su primer puesto del 2023. Resultó campeón del torneo Raúl Gutiérrez, del Club Ruy López, de Zafra, seguido por Jacinto Gil y José Luis Bueno, del Club Santa Isabel y del CAO, respectivamente.
Como es habitual en ajedrez, hubo toda clase de lances emocionantes en las partidas: perder tontamente una pieza y luchar en desventaja hasta darle la vuelta; dominar totalmente una partida para terminar perdiéndola in extremis por falta de tiempo; jugar un final estresante con unos pocos segundos en el reloj para ambos jugadores; sacrificar piezas, incluida la dama, para conseguir un mate espectacular; jugar una carrera de peones para coronar dama antes que el contrario; plantear trampas ingeniosas en las que el rival cae y pierde o, por el contrario, la devuelve redoblada...
Los jugadores terminaron contentos, algunos se quedaron a tomar una copa antes de regresar a casa, los premios gustaron, la gente de la terraza disfrutó de espectáculo gratis y los niños se lo pasaron bien haciendo algo diferente.
El año próximo, repetimos.
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