26/05/2026
En el 9º día del 4º mes lunar, celebramos el nacimiento del Gran Maestro de Wǔdāng, Zhāng Sānfēng (張三丰).
Conocido también como Jūn Bǎo, nació en Liáodōng a finales de la dinastía Yuán. Desde muy pequeño mostró un destino extraordinario. Cuenta la tradición que, tras sufrir una grave enfermedad durante su infancia y perder la vista, fue llevado ante un monje taoísta con grandes capacidades sanadoras. En pocos días recuperó la salud, y aquel encuentro cambiaría su vida para siempre.
El monje tomó afecto por el niño y lo aceptó como discípulo, enseñándole caligrafía, cultivo interior y artes marciales.
Aunque su familia esperaba que siguiera el camino oficial y alcanzara un puesto en el gobierno, Jūn Bǎo sentía una profunda inclinación hacia la vida espiritual, las montañas y los antiguos templos taoístas. Incluso cuando aceptó un cargo público en Yànjīng, terminó abandonándolo para regresar a una vida sencilla y contemplativa.
Durante años viajó por distintas regiones de China, estudiando artes marciales y profundizando en el Taoísmo. Más adelante conoció las enseñanzas de la escuela de Wáng Chóngyáng y fue aceptado como discípulo por el maestro taoísta Huǒ Lóng.
Fue entonces cuando tomó el nombre de Zhāng Sānfēng.
Finalmente se estableció en las montañas de Wǔdāng, donde, según la leyenda, observó el combate entre una grulla y una serpiente. Inspirado por la suavidad, la escucha y la transformación constante presentes en aquel movimiento natural, desarrolló las bases del Tàijíquán (太极拳), también conocido como Wǔdāng Nèijiāquán (武当内家拳), una de las grandes tradiciones de las Artes Marciales Internas taoístas.
Hoy recordamos no sólo al maestro legendario, sino también el espíritu que representa:
la unión entre fuerza y suavidad,
naturaleza y cultivo interior,
movimiento y vacío.
Que las enseñanzas de Zhāng Sānfēng continúen inspirándonos en el camino del Dào ☯