13/08/2026
El barrio de la Plaza se queda sin bares.
El barrio de la Plaza se ha quedado prácticamente sin bares, unos establecimientos que durante años han formado parte de la vida cotidiana, social y económica de nuestro barrio.
Actualmente, la situación es preocupante: uno de los bares ha cerrado por jubilación de su propietario; otro ha tenido que cerrar por motivos personales; un tercero se encuentra a la espera de ser vendido o alquilado a personas serias, responsables y con ganas de trabajar; y un cuarto ha cerrado también por jubilación y se encuentra a la venta junto con la vivienda.
Todo ello supone que un barrio que durante años ha contado con varios establecimientos donde los vecinos podían reunirse, tomar un café, disfrutar de una consumición o simplemente hacer vida social, se encuentre ahora prácticamente sin ningún bar.
Queremos hacer una mención especial al bar El Sotanillo, ya que, ha habido personas interesadas en alquilarlo y ponerlo nuevamente en funcionamiento. Sin embargo, las dificultades y trabas administrativas están impidiendo que el establecimiento pueda volver a abrir sus puertas.
Consideramos importante aclarar que, si la licencia de actividad no ha sido dada de baja y se cumplen los requisitos y plazos establecidos por la normativa aplicable, existe la posibilidad de realizar un cambio de titularidad de la licencia, en lugar de tener que solicitar una licencia completamente nueva desde cero. Este procedimiento se conoce como cambio de titularidad.
De hecho, podemos encontrar numerosos ejemplos de establecimientos hosteleros en funcionamiento en los cascos históricos de ciudades como Jaén, Úbeda o Baeza, donde se compatibiliza la actividad hostelera con la protección y las particularidades propias de estos espacios.
Por ello, creemos que sería conveniente que la Administración estudiara la situación del barrio de la Plaza y, dentro de la legalidad, facilitara que aquellos negocios que puedan volver a abrir sus puertas tengan la oportunidad de hacerlo.
No se trata de pedir privilegios ni de saltarse ninguna norma. Se trata de buscar soluciones, agilizar los trámites cuando la normativa lo permita y evitar que las dificultades administrativas terminen provocando el cierre definitivo de establecimientos que todavía podrían tener una nueva oportunidad.
Un barrio sin bares no es solamente un barrio que pierde negocios. También pierde lugares de encuentro, convivencia y vida social. Por eso creemos que merece la pena trabajar para recuperar estos espacios y facilitar que personas emprendedoras, serias y con ganas de trabajar puedan hacerse cargo de ellos.
A la fecha de hoy, solo tenemos el bar del Mercado, muy bien regentado por nuestra amiga Verónica, a la cual agradecemos su compromiso y amabilidad.
Esperamos que esta situación sea escuchada y que, entre propietarios, posibles emprendedores y Administración, se puedan encontrar soluciones que permitan devolver poco a poco la actividad y la vida al barrio de la Plaza.
El barrio de la Plaza merece seguir teniendo vida.