09/03/2026
Si, como he escuchado, la vida es un aula de clases, a la que venimos a aprender y que las personas a nuestro alrededor son entrenadores para ayudarnos en ese aprendizaje, tengo que decirte, papá, que cumpliste tu papel en mi vida.
No son los mejores entrenadores los que enseñan con palabras para adornar el silencio; son aquellos que enseñan con ejemplo.
Tu legado, padre, es invaluable en mi vida.
Los principios que me entregaste han sido herramientas prácticas para avanzar.
Tu visión de lo esencial marca un derrotero para mí.
Me enseñaste que ser bueno es más importante que tratar de demostrar que lo soy.
El duelo siempre está impregnado de dolor, pero la gratitud por haberme dado el don de la vida y por haberme acompañado en momentos hermosos hace que este también sea un momento para agradecerte desde lo más profundo.
Tomo la punta de lanza, padre, para seguir adelante construyendo bienestar para la descendencia que dejaste.
Antes de irte me llamaste para decirme que te ibas de viaje… y que sería un viaje largo.
Buen viaje padre.
Con amor profundo tu hijo Carlos E