EN DEFENSA DE LA TAUROMAQUIA - ARGUMENTOS:
El rey de la creación es el hombre, pues Dios hizo todas las cosas materiales que existen en el universo al servicio del hombre y para contribuir a su mejoramiento, tanto personal, cuanto de las cosas materiales. El hombre debe perfeccionar la naturaleza, para obtener todos los beneficios de ella, mientras no la extinga. Al domar un caballo, siendo los an
imales irracionales, queda evidente que es posible más que educar, ennoblecer, los gestos y las actitudes de los hombres, racionales, embelleciéndolos, por lo tanto, espiritualizándolos, acercándolos a quien es belleza por excelencia, Dios. El hombre en medio de la naturaleza selvage, se encuentra en situaciones peligrosas, de riesgo vital, en las que necesita saber defenderse. Existen muchas escuelas que enseñan técnicas de defensa personal para todas las situaciones, como las Fuerzas Armadas Militares, los veterinarios en medio a leones, y del hombre delante de otros animales incomparablemente más fuertes y agresivos que el hombre. Los vaqueros en el campo, ante el toro bravo (toro de lidia, selvage, conforme presentados en los videos de este canal), necesitan saber defenderse de esta especie de toro, que instintivamente se abalanza sobre el hombre para atraparlo y darle cabezazos hasta matarlo. Y gracias a la tauromaquia esta epecie de toro no fue extinguida. El arte del toreo, entre muchas otras habilidades, presenta al hombre, para allá de rural, cómo defenderse del toro bravo, esquivar al toro, pero con belleza, con prudencia sin límites, agilidad, y ligereza, más que fuerza bruta, haciendo contrastar su fragilidad con la brutalidad y tosquedad del animal. El torero entra en la arena, ataviado con un traje de luces, moda renacentista, cuyos colores y bordados superan incomparablemente las feas ropas de hoy. El torero, a pesar de todos los cuidados, a veces se distrae, y sufre las consecuencias de la cornada y pisoteo del toro, pero está dispuesto a sufrir eso todo por un ideal mayor, para allá de ser ejemplo a muchos deprimidos, con intenciónes y espírito que nunca jamás, podamos juzgar, pues el alma torera tiene grandezas que sólo Dios puede abrazarlo, sindo Él mismo quien lo inspira, aceptando la inmolación del torero dispuesto a sufrir un poco en su carne, en unión al que sufrió el Cristo Redentor. El mundo va perdiendo los referentes de la buena cultura, el amor a la cruz de Cristo, ya que muchos hombres y mujeres se han divorciado de las buenas tradiciones y maravillas que refrescan el alma. Lamentablemente, muchos de nuestros cristianos de hoy, han perdido la orientación, el sentido común y el juicio de las cosas buenas que aún existen. El mundo nunca ha sido tan salvaje como lo es hoy, con los movimientos feministas, etc; y necesitamos del arte para educar o domar cuando és posible, o frenar, inmovilizar y liquidar el selvajismo de este mundo.