12/02/2026
Mis 46 castañas que me han caído este 11 de febrero, 46 castañas a modo de año por castaña, las he celebrado con nocturnidad y alevosía, que es desde donde siento que conecto más y mejor, porque es cuando cae el ruido humano rutinario, ridíc**o, insulso, cansino, material, sin alma, sin salsa, sin sustancia y sin nada que sepa acercarse a lo trascendental.
He celebrado mis 46 castañas así:
Desde el silencio que habla, desde la noche que genera luz, desde la escritura que desvirga un folio en blanco sin saber qué frases van a ser escritas, desde el vacío creador, desde la reflexión, desde el intento de descubrir lo no descubierto, desde el intento de conocer lo desconocido, desde el intento de ver más, de sentir más, de tener más conexión con lo que somos y con lo que soy.
En conclusión:
Mis 46 castañas a modo de años por castaña las he pasado con uno de mis rituales preferidos:
Silencio, Noche, Escritura y Vino.
Que quien al mundo vino y no bebió vino, a qué cojones vino?
Post data:
Viva Robe Iniesta y el legado que ha dejado, sobre todo y desde mi punto de vista con Mayeútica y con La Ley Innata.
Y es que aunque Robe ya no esté en presencia física, lo amo.
Él lo sabe.
Me queda ese consuelo.
El saber que también en vida se lo hice saber.
Se estará descojonando de mí desde " el otro lado" o desde "la vereda de la puerta de atrás" mientras me grita "Ama, ama, ama, y ensancha el alma" como lo haría "Jesucristo García".
GRANDE ROBE