La Marcha Nórdica consiste en andar con unos bastones especialmente diseñados para el desarrollo de esta actividad física, con el objetivo de optimizar el esfuerzo físico realizado en el movimiento biomecánico de nuestro cuerpo al andar. Esto se consigue gracias a la implicación del tren superior (brazos, hombros, espalda) que se suma a las piernas y cadera aumentando la eficacia del desplazamient
o, aumentando la velocidad y realizando más kilómetros a la hora que en condiciones normales, o bien también, fatigándose menos en una misma distancia recorrida dado que el esfuerzo queda más repartido, haciéndolo en distintos grupos musculares.
�¿Quién puede practicarlo? Todo tipo de personas en general, conscientes de la necesidad de mejorar su estado de salud, no siendo necesario tener una gran forma física para iniciarse en el Nordic Walking, solo hay que tener ganas de vivir con una mayor calidad de vida. El� Nordic Walking ocupa un lugar destacado entre los mejores ejercicios cardiovasculares aportando múltiples beneficios entre ellos:
�Mejora la resistencia, flexibilidad, tono muscular y el estado físico en general.
�Gracias a sus movimientos regulares y fluidos hace trabajar los músculos y los tonifica de manera efectiva.
�Utilizamos un 90% de los músculos del cuerpo.
�Reducir con eficacia nuestro índice de masa corporal.
�Menos presión en las articulaciones durante el ejercicio.
�Regula los ritmos cardíaco y respiratorio.
�Reduce el dolor en la zona del cuello, hombros y espalda.
�Mejora nuestra salud mental.
�Seguro y con bajo riesgo de lesiones.
�Efectivo para las personas mayores, recomendable para pacientes de Parkinson, osteoporosis, etc. Un deporte para todos �y para toda la familia� sin importar la edad, practicable durante todo el año y en todos los terrenos.