Autónomo desde los 18 años, liderando equipos de diferentes sectores productivos, como empresario he tenido un restaurante, una zapatería, un gimnasio y desde hace más de 15 años, dos empresas del sector de la construcción . Igualmente, tengo larga experiencia en competencias de alto rendimiento en el sector deportivo. Como empresario del sector de la construcción, conozco muy bien las dificultade
s de comunicación entre todas las partes de un proyecto (fabricante, arquitecto/aparejador, constructor y cliente final); por ello, desde el Grupo Baz hemos creado la empresa LIBES, mediante la que diseñamos un sistema propio llamado “Inteligencia Emocional Constructiva", el cual surgió de la combinación de 4 herramientas básicas:
Intervención estratégica
PNL
Inteligencia emocional + liderazgo
No vendemos humo, ayudamos a las empresas y a los deportistas en la adquisición del alto rendimiento desde la experiencia, generando soluciones personalizadas, concretas y específicas. Dispongo de las herramientas y experiencias necesarias para entender y ayudar desde el conocimiento, tanto a deportistas como empresarios. En ambos sectores, se pasa por diferentes procesos para conseguir los objetivos establecidos, a través de Libes puedo ayudarles a optimizar este proceso y conseguir sus resultados de forma más rápida y efectiva, evitando problemas y traumatismos mediante la anticipación de los mismos. Una vida de transformaciones
La libélula tiene un ciclo de vida muy particular. Pasa por tres fases muy concretas en su metamorfosis, las cuales van desde que eclosiona de un huevo, pasando por la fase de ninfa hasta que se convierte en una espectacular libélula. Ese viaje dura entre 3 y 6 años, pero curiosamente la etapa más corta es esta última. Su etapa como libélula dura apenas unas pocas semanas. La gran parte de su existencia la pasa siendo una criatura del agua, una ninfa que respira por medio de branquias y se alimenta de gusanos y renacuajos. Más tarde, empieza a transformarse, y ese viaje de cambios le obliga a experimentar unas 15 mudas de piel hasta que emergen las alas. Tanto las libélulas como nosotros mismos nos adaptamos a ese viaje vital de cambios donde casi nada es estático. Ellas entienden que, para sobrevivir en cualquier medio, hay que cambiar, mudar pieles, dejar ir viejas formas. Solo entonces lograremos ser aquello que siempre ha estado en nuestro interior y con lo que soñamos.