30/08/2026
Una cosa es no estar preparada y otra muy diferente es no ser capaz de prepararse.
Solemos pensar que primero tenemos que sentirnos capaces y después es cuando asumiremos aquello que nos exige más. Pero algunos de los procesos humanos más importantes funcionan exactamente al revés.
Hay desafíos para los que nunca vamos a sentir que somos la persona indicada antes de asumirlos porque precisamente al asumirlos es la forma en la que nos vamos a hacer capaces.
La confianza, el criterio, la fortaleza y otras capacidades internas no siempre existen antes de una decisión. Muchas veces se construyen porque una decisión nos obliga a desarrollarlas. Esperar a estar preparadas se convierte en una contradicción: pretender poseer antes de empezar aquello que sólo podemos adquirir atravesando la experiencia.
No es romantizar la incertidumbre ni actuar de manera impulsiva sólo darnos cuenta que hay responsabilidades que nos encuentran en una versión que todavía no alcanza para sostenerla.
El crecimiento comienza cuando dejamos de utilizar nuestro estado actual como medida definitiva de lo que podemos llegar a hacer.
¿Recuerdas alguna situación en la que te sintieras así? ¿Cómo lo abordaste?
Te leo☺️