Gimnasio Forma

Gimnasio Forma Información de contacto, mapa y direcciones, formulario de contacto, horario de apertura, servicios, puntuaciones, fotos, videos y anuncios de Gimnasio Forma, Estadio, campo e instalación deportiva, Calle MORENO DE MORA 29, La Línea de la Concepción.

15/03/2020

EN CUMPLIMIENTO DEL DECRETO APROBADO POR EL GOBIERNO EN EL QUE SE DECLARA EL ESTADO DE ALERTA EN TODA ESPAÑA POR EL VIRUS COVID-19, PROCEDEREMOS AL CIERRE TEMPORAL DE LAS INSTALACIONES DESDE EL LUNES 16 HASTA QUE LA SITUACIÓN SEA CONTROLADA Y PERMITA ESTAR NUEVAMENTE A VUESTRA DISPOSICIÓN. LA SALUD ES LO MÁS IMPORTANTE.
PAREMOS LA PROPAGACIÓN DEL VIRUS, ENTRE TODOS LOS CONSEGUIREMOS.
MUCHAS GRACIAS

En relación a las cuotas ya abonadas, revisaremos cada caso de forma individual y será tenido en cuenta en el próximo pago.

Buenas tardes, mañana comenzamos con nuestro nuevo horario de 8,00 h a 14,00 h y de 16,00 h a 22,30 h.. También os dejam...
15/09/2019

Buenas tardes, mañana comenzamos con nuestro nuevo horario de 8,00 h a 14,00 h y de 16,00 h a 22,30 h.. También os dejamos los horarios de las distintas actividades que se imparten en el gimnasio.
Ven e infórmate de nuestras promociones.

Semana del 29 de julio al 02 de Agosto tendremos un taller intensivo impartido por profesoras de la Academy Ballet de Gi...
04/07/2019

Semana del 29 de julio al 02 de Agosto tendremos un taller intensivo impartido por profesoras de la Academy Ballet de Gibraltar, con una duración de tres horas diarias, y divididas en clases de ballet, acrobacias y baile moderno.

Horario de 10 a 13 h.
De lunes a viernes
No te lo puedes perder!!!!
Más información 956766452

Les informamos a nuestros soci@s de los cambios para la Semana Santa.
12/04/2019

Les informamos a nuestros soci@s de los cambios para la Semana Santa.

Colaborando con el deporte local, unos cracks, a estos no hay quien los pare 💪🏽
27/03/2019

Colaborando con el deporte local, unos cracks, a estos no hay quien los pare 💪🏽

¿QUE COMER DESPUES DEL ENTRENAMIENTO?A la hora de realizar ejercicio solemos quemar calorías, algo que nuestro cuerpo ac...
19/03/2019

¿QUE COMER DESPUES DEL ENTRENAMIENTO?

A la hora de realizar ejercicio solemos quemar calorías, algo que nuestro cuerpo acusa con hambre, una sensación que a muchos puede perdernos y hacer que nos llevemos a la boca alimentos que no son los adecuados, por eso vamos a mostrar algunos ejemplos de alimentos que no engordan y nos ayudarán a calmar el hambre después de entrenar a la vez que nos nutren.

En la mayoría de los casos lo que solemos hacer al terminar de entrenar es darnos caprichos que casi siempre van cargados de altas dosis de calorías, ya que confiamos en haber quemado muchas calorías con el deporte y por ello pretendemos reponerlas.

Las horas posteriores al ejercicio suelen ser en muchos casos el momento idóneo para ingerir esos caprichos que el resto del tiempo están prohibidos. Es importante que no nos descuidemos y tengamos en cuenta que después de entrenar no debemos bajar la guardia y para ello simplemente bastará con saber los alimentos adecuados.

Vamos a diferenciar el tipo de actividad y los alimentos recomendados en cada caso. Para las personas que realizan entrenamientos con pesas encaminados a aumentar el volumen lo aconsejable es dotar a los músculos del alimento necesario para crecer y reponerse. Debemos tener en cuenta que los alimentos que ingiramos sean bajos en grasas y altos en proteínas e hidratos de carbono para recuperar energías. Os recomendamos comer atún o pavo para calmar el hambre. Un vaso de leche también es una buena elección para después de entrenar.

Para las personas que realizan actividad aeróbica el alimento a ingerir depende de la intensidad del entrenamiento. Las personas que han realizado cualquier actividad aeróbica que no supera los treinta minutos simplemente acabarán matando las ganas de hambre con agua o cualquier bebida isotónica que nos ayude a reponer las sales minerales perdidas. Por el contrario, aquellas que hayan estado más de treinta minutos y menos de cuarenta y cinco ingerirán agua y también pueden echar mano de un yogur desnatado que nos ayudará a reponer fuerzas.

Si hemos realizado una actividad más intensa como correr durante una hora debemos dotar a nuestro cuerpo de más calorías. Para comer justo después del entrenamiento podemos echar mano de pan integral con unas lonchas de jamón sin grasa o pavo. Es importante que repongamos fuerzas, y por ello los hidratos de carbono y las proteínas serán lo adecuado, pero nunca debemos pasarnos con lo que comemos ya que de nada nos servirá el ejercicio si nos descuidamos a la hora de elegir los tentempiés adecuados.

Algunas sugerencias que puedes combinar entre sí, son:

Nueces y almendras
Fruta
Verduras
Cereales (a ser posible integrales) : trigo, arroz, etc..
Lácteos
Carnes y pescado
Huevos
Batidos de proteína
Barritas proteicas

¿Como combinarlos?

Un vaso de leche con cereales y frutos secos
Un vaso de leche con fruta
Sandwiches de pan integral con : Pavo, atún, huevos revueltos, jamón cocido, jamón serrano.
Media taza de arroz integral con 200 gr de pollo
2 tazas de brócoli con 200 gr de merluza
1 batido proteico con 20 gr de avena
150 gr de patata con 80 gr de atún.

Lo que NO debe comer después de un entrenamiento

Esta es la parte más sencilla, lo que no debemos de comer son GRASAS, ya que retardan en exceso la digestión y la asimilación de las proteínas y carbohidratos. Que básicamente es lo contrario de lo que buscamos. gracia a cambiatufisico.com

LA IMPORTANCIA DE LOS DESCANSOS EN EL ENTRENAMIENTO CON PESAS.los aficionados al entrenamiento con pesas deben conocer b...
05/03/2019

LA IMPORTANCIA DE LOS DESCANSOS EN EL ENTRENAMIENTO CON PESAS.

los aficionados al entrenamiento con pesas deben conocer bien que el principio de las cargas progresivas, esto es, que el trabajo y el estímulo sea cada vez mayor, es el pilar de la evolución. Sin embargo, es necesario saber que no siempre se podrá aumentar las distintas variantes de una sesión, puesto que esto conllevaría a un sobre entrenamiento.
Aquí radica la necesidad de un período de descanso planificado dentro de un entrenamiento a largo plazo ( hablamos de entrenamientos con ciclos de 3 / 4 meses) . El mismo permitirá una recuperación tanto física como mental, preparando tanto al músculo como al sistema nervioso para futuros estímulos más fuertes.

Alternativas de descanso

• Un descanso completo, es decir de inactividad total durante una o más semanas. Esta opción es conveniente cuando exista un sobre entrenamiento importante o una lesión de la que uno se rehabilita.

• Un descanso activo mediante un período de descarga, lo que
significa mantenerse entrenando pero con una disminución significativa ya sea de intensidad, volumen o frecuencia. Esto permite una recuperación sin que los músculos lleguen a atrofiarse.

Volumen menor

Como se dijo, una de las posibilidades es entrenar con un volumen menor al habitual, reduciendo la cantidad de series. Por ejemplo, si se hacían 16 series de un grupo muscular entre cuatro ejercicios, se podrán hacer 8 a 10 y paulatinamente aumentarlas hasta volver al volumen original. Claro, la reducción variará en función de cada individuo. Algunos científicos del deporte recomiendan que la misma sea de un 20 % del volumen normal.

Bajar el peso y el número de repeticiones

En los casos en que las series ya sean de por si pocas, se podrán bajar el número de repeticiones. Esto tiene una ventaja extra: la carga a levantar podrá ser mayor, por lo que se irá acostumbrando al músculo a más intensidad sin sobrecargarlo.

Precisamente los kilos a levantar también se podrán disminuir en una descarga. Lo recomendable es no reducir los mismos en más del 40%, puesto que el estímulo muscular sería mínimo. A la inversa de cuando se disminuyó el volumen, de esta forma se priorizará la capacidad de trabajo del músculo, y se podrá incluso aumentar mínimamente la cantidad de ejecuciones. Por ejemplo aumentando un par de repeticiones por serie. Una fórmula recomienda subir el volumen en la mitad del porcentaje en que se reduce la carga. Por lo tanto si bajamos un 20% el peso utilizado debemos aumentar el número de repeticiones en un 10%.

Disminuir la frecuencia de entrenamiento

Por último, se puede optar por disminuir la cantidad de estímulos semanales. Es decir que si se empleaban por ejemplo 4 días a la semana, se puede entrenar 3 días y repartir los músculos. O si se tenía una rutina dividida en 3 días, se podría hacer una de cuerpo completo dos días a la semana. Siempre será conveniente repartir los días para que los mismos no queden muy pegados, sobre todo si son tan sólo dos estímulos (por ejemplo un martes y un viernes).
Una ventaja de reducir la frecuencia es que no se quitará calidad a los trabajos, y además ayudará a ganar motivación.

Como conclusión, el aspecto del entrenamiento a disminuir dependerá de la individualidad de los deportistas, siempre que se tenga en claro que los descansos son necesarios. Y que un período de descarga es una excelente alternativa para mantener la forma a la vez que uno se prepara para dar un nuevo salto de calidad.

Extraído de un texto original de David Flier

DESCANSO EN EL ENTRENAMIENTO DIARIO

Duración del tiempo de recuperación

En primer lugar, cuando los músculos están cansados, si realizamos tiempos de recuperación mayores, estos nos van a permitir realizar realizar las repeticiones establecidas en la siguiente serie de una forma correcta, y esto va a significar mayores progresos. De hecho, hay un estudio que defiende esta hipótesis. En este estudio se compararon dos grupos que realizaron exactamente el mismo trabajo de musculación, en cuanto a intensidad, volumen, tipo de ejercicios y orden. El primero de los grupos realizaba sus ejercicios con un descanso de 2 minutos y medio entre series, mientras que el segundo descansaba 1 minuto entre series. Aclarar que los sujetos de este estudio eran novatos en trabajo de gimnasio, y que el entrenamiento se alargó durante 10 semanas. En este tiempo se produjeron los siguientes resultados:
El primer grupo, que descansaba 2 minutos y medio, aumentó su tamaño de bíceps un 12%.
El segundo grupo, que descansaba durante 1 minuto entre series, aumentó su bíceps un 5%.

Básicamente es porque se trataba de atletas novatos, por lo que los que descansaban menos empeoraban demasiado la técnica, la intensidad era demasiado alta y, como no habían tenido una adaptación correcta a ese esfuerzo, no se producían los beneficios esperados.

Por tanto, para resolver correctamente nuestra duda en cuanto al tiempo, debemos recurrir a otro estudio más reciente. En éste, al igual que antes, se realizó una comparación entre dos grupos, con el mismo tipo de entrenamiento que se alargó durante 8 semanas. El primer grupo descansaba 2 minutos entre series, mientras que al otro grupo se le sometió a un descanso que iba disminuyendo, según iban adaptando su sistema al entrenamiento. La solución fue que durante la primera semana descansaba 2 minutos, igual que el otro grupo, y en las posteriores semanas descansaban 15 segundos menos que en la semana anterior, así hasta llegar a un descanso de 30 segundos, que mantuvieron hasta el final del estudio. ¿Los resultados?

El grupo que descansaba 2 minutos entre series en todas las sesiones obtuvo un aumento de un 14% en el diámetro del brazo, y de un 19% en el de la pierna.
Mientras que el grupo que iba disminuyendo sus tiempos de descanso según avanzaban el el tiempo obtuvo unos beneficios del 21% en el brazo y del 28% en las piernas.

La diferencia entre estos resultados y los del estudio anterior se deben principalmente al hecho de que, disminuyendo los periodos de descanso, aumentamos la intensidad del entrenamiento a la vez que propiciamos que el sistema de los deportistas novatos se vaya adaptando a estos esfuerzos, cada vez mayores. La reducción gradual de los periodos de descanso entrena a los músculos a recuperarse más rápido, con lo que vamos a obtener mejores resultados en fuerza y resistencia. Cada vez vamos a tener más capacidad de hacer más trabajo en menos tiempo, con lo que vamos a ser capaces de aumentar la intensidad de nuestro entrenamiento, y con ella el crecimiento y la fuerza muscular, así como la movilización de grasas (a más intensidad, más grasa quemamos).

Por tanto, como conclusión a este apartado, os invito a que probéis a disminuir los tiempos de descanso de vuestros entrenamientos según avancéis en las sesiones, haced vuestro entrenamiento más efectivo. Una buena forma es la misma que en el estudio anterior, disminuir 15 segundos, por cada semana de entrenamiento que pasa.

Cómo descansar

Para finalizar el artículo me gustaría dar algunos consejos sobre las actividades a realizar en los periodos de descanso.

Evidentemente no vamos a hacer actividades que aumenten nuestra fatiga, pero tampoco podemos tomarlo como un intervalo de tiempo en el que me voy a hablar con mis amigos del gimnasio, debemos aprovechar incluso estos intervalos, ¿cómo? Con ejercicios de respiración, los cuales van a disminuir nuestra fatiga central y nos ayudarán a oxigenar nuestros músculos para ponerlos a punto para la siguiente serie; y con ejercicios de elasticidad, los cuales van a aumentar el riego sanguíneo en los músculos afectados y, junto con la sangre, llegará más oxígeno a los músculos. En cuanto a estos últimos, el objetivo no es aumentar la elasticidad, sino aumentar el riego sanguíneo, por tanto no debemos forzar demasiado en estos ejercicios, sino aparecerá más fatiga muscular. Gracias a entrenamiento.com

¿QUE SON LAS CALORÍAS Y EN QUE LAS GASTAMOS?Vamos a hablar hoy de las calorias y de como las utilizamos, gracias a este ...
19/02/2019

¿QUE SON LAS CALORÍAS Y EN QUE LAS GASTAMOS?

Vamos a hablar hoy de las calorias y de como las utilizamos, gracias a este intereante artículo de abc.es.

Cuando llega el verano, muchos ya han iniciado una carrera de armamento contra las calorías: alimentos «light», dietas, entrenamiento, cirugía estética... Quizás una buena forma de derrotar al «enemigo» sea conocerle mejor: un endocrino, varios bioquímicos y un nutricionista explican cómo se consumen y por qué son necesarias esas calorías.

En primer lugar, una caloría se define como «la cantidad de energía calorífica necesaria para elevar en un grado centígrado la temperatura de un gramo de agua». Es decir, se trata de una cantidad de energía minúscula que es igual con independencia de si proviene de un bizcocho o de una hoja de lechuga.

Normalmente, las etiquetas de los alimentos vienen expresadas en kilocalorías: así, por ejemplo, un tipo de bollo tiene 223 kilocalorías (es decir, 223.000 calorías). O dicho de otro modo: el bollo tiene energía suficiente para subir la temperatura de 223 litros de agua en un grado centígrado (al menos en teoría, ya que no se extrae la misma energía de quemar que de digerir un bollo).

¿Qué es la energía y para qué se necesita?

El concepto de energía parece básico e intuitivo pero tiene varias definiciones. De forma sencilla, la energía es la capacidad de realizar un trabajo, es decir, un cambio, por ejemplo en la velocidad o en la temperatura. De hecho todas y cada una de las funciones de las que dependen la vida requieren energía, desde caminar a soñar, y en el proceso de desempeñarlas se libera el calor que mantiene al cuerpo humano a cerca de 37ºC.

Toda esta energía se emplea básicamente para dos procesos: la producción de nuevos «ladrillos» o moléculas para el edificio que es el cuerpo humano (anabolismo), y para mantener el funcionamiento toda la maquinaria (catabolismo).

¿Cómo se queman las calorías?

Cuando los nutrientes entran en las células, se produce un proceso conocido como respiración celular y que no tiene nada que ver con la respiración pulmonar. Consiste en la oxidación (degradación a unidades más pequeñas) de las moléculas de alimento hasta producir dióxido de carbono, que luego se exhala en la respiración. En el proceso, se utiliza oxígeno y se produce ATP, una molécula que sirve como «moneda energética», que sirve como «almacén de energía» y que las células pueden usar para costearse sus procesos.

Este proceso ocurre en las mitocondrias, un pequeño «órgano» con aspecto de croqueta en el interior de las células y que funcionan como centrales de producción de energía. En su interior hay «cadenas de transporte de electrones», que al modo de una cadena humana, se van pasando unas a otras la energía y los electrones desde las moléculas de alimento hasta el oxígeno. Gracias a estos saltos, la célula obtiene ATP, para usarlo donde lo necesita.

Según el Doctor en Bioquímica e investigador Esteban Montejo de Garcini, en función del origen de las calorías, ya sea grasa, proteína o azúcar, las células tienen un modo distinto de trabajar. De forma general los azúcares son degradados por la glucolisis primero y el ciclo de Krebs después, los ácidos grasos (grasas) por la llamada beta-oxidación y los aminoácidos (proteínas) a través de varias rutas que llegan después al ciclo de Krebs.

¿En qué se emplean?

La producción de nuevos «ladrillos» y el mantenimiento de las funciones (anabolismo y catabolismo, respectivamente) se traducen en tres procesos fundamentales. El primero es el metabolismo basal, que es el conjunto de procesos que mantienen al cuerpo vivo, y cuya intensidad depende de la edad, el s**o, el peso y la altura, según explica Luis Alberto Zamora, portavoz de la Asociación de Dietistas y Nutricionistas de Madrid (ADINMA). Pero no todos los tejidos consumen la misma energía. Por ejemplo, la parte magra (músculos y vísceras) tiene un gasto metabólico mayor que la parte grasa. Esta es una de las razones por las que los hombres gastan más energía en su metabolismo basal, ya que las mujeres tienen una proporción mayor de grasa en el cuerpo.

El segundo es la propia digestión de los alimentos. Se gasta energía en digerir y asimilar la comida, y algunos requieren más que otros. Por ejemplo, las proteínas requieren más energía para ser digeridas.

El tercero es la actividad física. Más allá del deporte, «cada vez que utilizamos nuestro cuerpo estamos "quemando" energía, de forma que cuanta más actividad física hagamos, mayor es el gasto».

¿Cuántas hay en la comida?

Averiguar cuántas calorías en un producto requiere de varias pruebas de laboratorio «para calcular la cantidad en gramos de cada uno de los macronutrientes o principios inmediatos: hidratos de carbono (azúcares), lípidos y proteínas», explica Zamora. Luego, se convierten estas cantidades en kilocalorías: un gramo de hidratos de carbono aporta 3,75 kilocalorías, un gramo de grasa nueve, y un gramo de proteínas cuatro kilocalorías. O dicho de otro modo, la cantidad de calorías es teórica y se obtiene de forma indirecta.

¿Todo el mundo las aprovecha igual?

No. Según el nutricionista Alberto Zamora, aunque las rutas de utilización de alimentos son las mismas, «hay personas que son capaces de "extraer" más energía de los alimentos que la que tienen en teoría». Entre las posibles razones, destaca la composición de las bacterias intestinales (flora intestinal).

De hecho, varios estudios hablan de patrones de flora adelgazante. En su opinión, las futuras investigaciones sobre este asunto podrían ser interesantes para el «tratamiento del sobrepeso y obesidad en aquellas personas que, tradicionalmente, han sido "resistentes" a los tratamientos dietéticos tradicionales».

Según el Doctor Aniceto Luis Charro, médico endrocrino en elCentro de Estudios Endocrinos y Nutrición, «se cree que hay una base genética pero aún no se sabe a qué se deben esas diferencias en las eficiencias metabólicas».

¿Cuánto se tarda en usarlas?

Según el nutricionista Alberto Zamora, esto se puede medir por el tiempo que tarda en aparecer la sensación de hambre desde que se deja de comer, que suele ser de 3 o 4 horas. Es decir, «cada 3-4 horas podemos decir que hemos "utilizado" los alimentos». En ese tiempo, se habrá consumido o almacenado la energía.

Según el Doctor Charro, «los azúcares sencillos, hexosas presentes en refrescos, helados o frutas, se absorben muy rápido en el estómago». Los polisacáridos, azúcares más complejos como el almidón, tardan más en aprovecharse, y por eso se les conoce como azúcares de absorción lenta.

¿De dónde llegan?

«De forma muy generalizada, cada célula utiliza la glucosa que constantemente tenemos en sangre en condiciones normales para extraer energía para sus funciones vitales», explica el portavoz de ADINMA. La glucosa se usa de forma más o menos constante gracias a la labor del páncreas y dos importantes hormonas: la insulina y el glucagón. Entre otras cosas, la primera provoca un descenso de los niveles de glucosa en sangre (glucemia) y la otra un aumento.

Cuando se agota la glucosa absorbida con la comida, el organismo recurre a sus reservas. Primero emplea el glucógeno del hígado y luego las reservas de grasa del tejido adiposo. Por último es posible que degrade las proteínas del músculo.

Comer a la una engorda menos

Según el Doctor Aniceto Luis Charro, «hay que conocer los ritmos circacianos para controlar la obesidad y comer en los momentos en los cuales la nutrición es más efectiva». Explica que la actividad metabólica va fluctuando a lo largo del día y por eso la hora influye en cuánto «engordará» una comida o «adelgazará» el ejercicio físico.

Señala que, aunque haya que analizar cada caso por separado, comer a las tres engorda más que comer a la una, y que hacer ejercicio por la mañana es más efectivo para adelgazar.

Al menos un estudio científico ha estudiado la influencia de comer antes o después de las tres sobre la pérdida de peso. Después de seguir a 420 personas durante 20 semanas, los resultados del equipo de la Doctora Marta Garaulet indicaron que la pérdida de peso era mayor en aquellas personas que comían antes de las tres, aunque tuvieran el mismo «aporte de energía, dieta, gasto de energía, hormonas del apetito y duración de sueño».

¿Por qué las grasas tienen tantas calorías?

Según el Doctor en Bioquímica e investigador Esteban Montejo de Garcini, «los ácidos grasos no son simplemente hidrocarburos (como el petróleo y la gasolina) pero se le parecen mucho». Se trata de moléculas que tienen un «estado muy reducido», es decir, que tienen facilidad para donar sus electrones y su energía a otras moléculas.

Según el bioquímico Félix Hernández Pérez, mientras que una molécula de glucosa (azúcar) es suficiente para producir 30 o 32 moléculas de ATP (la moneda energética de las células), una molécula de ácidos grasos como el ácido palmítico da lugar a 106 moléculas de ATP.

¿Por qué tenemos hambre?

El bioquímico Félix Hernández explica que hay una serie de moléculas que «informan» al cerebro acerca del nivel nutricional del organismo. En el estómago se produce una hormona, la grelina, que produce sensación de hambre, mientras que en el intestino se produce el llamado «péptido PPY», que es uno de los responsables de la saciedad. Por otro lado, La leptina se sintetiza en el tejido adiposo, donde se almacena la grasa, e «informa» al cerebro del estado de las reservas.

Estas y otras moléculas, llegan a una región del hipotálamo en la que hay un grupo de neuronas que activan la sensación de hambre y alteran nuestro comportamiento para que vayamos a comer, y otras que activan la sensación de saciedad para que dejemos de comer.

OCHO REGLAS BÁSICAS A CUMPLIR CUANDO TE LESIONASIndependientemente del tipo de deporte que practiques, de tu estado de f...
07/02/2019

OCHO REGLAS BÁSICAS A CUMPLIR CUANDO TE LESIONAS

Independientemente del tipo de deporte que practiques, de tu estado de forma y de la exigencia del plan de entrenamiento, así como de la agresividad con la que entrenes y compitas, hay momentos en que nuestros músculos y tendones dicen basta y se rompen o inflaman, impidiéndonos continuar ejercitándonos en nuestro deporte favorito.

Todo deportista sufre en algún momento de su vida algún episodio de lesiones que le lleva al ‘dique seco’ (como decimos en el argot deportivo). Cuando esto ocurre, que acaba pasando antes o después, es fundamental seguir estas reglas que nos permitirán volver a la actividad lo antes posible.

Las lesiones son el principal obstáculo de cualquier deportista para alcanzar sus objetivos; no tanto por la lesión, sino por el parón obligatorio al que nos somete. Si quieres progresar en tus entrenamientos y mejorar tu estado de forma, solo hay una regla, poder entrenar de forma continua y regular, sin sufrir parones en tu rutina. Si te lesionas tendrás que parar y romperás tu progresión teniendo que volver a empezar de más abajo.

Estos son los 8 consejos universales para dejar atrás una lesión cuanto antes.

1. Descansa cuando notes la más mínima molestia

Hay que ser inteligente y entender que más vale parar unos pocos días, que hacerlo por un periodo de tiempo más prolongado cuando te lesiones definitivamente. Por eso, cuando notemos la más mínima molestia, es muy importante que dejemos de entrenar durante dos o tres días para ver la evolución de ésta y reanudar los entrenamientos de forma más suave y progresiva, solo cuando el dolor haya desaparecido completamente. Si no lo haces así, solo te quedará otra opción ¡parar!, pero durante más tiempo, porque te lesionarás seguro y la recuperación en este caso, será mucho más lenta.

Consejo: aprende a escuchar tu cuerpo y hazle caso cuando te pida un descanso. Si lo haces así, te recompensará y mejorarás más rápido.

2. Reposo y hielo

Reposo y hielo; estás son las dos reglas de oro para tratar casi cualquier lesión. Es fundamental que la parte lesionada no sea ejercitada.

Aplica hielo a la parte dolorida, y hazlo 3-4 veces al día, en sesiones de aproximadamente diez minutos. Aplica el hielo sobre la parte dañada durante 10 minutos, retira el hielo durante cinco minutos y vuelve a aplicar. Ayuda a reducir la inflamación. Si lo necesitas y te lo receta el médico, toma antiinflamatorios, tipo Ibuprofeno

Consejos: aísla la zona dañada, de modo que no realice actividad alguna, aplica hielo y reposo.

3. Un buen diagnóstico es primordial.

Cuanto antes sepas cual es exactamente tu lesión, antes podrás tratarla y reducir el tiempo de recuperación. Por eso, es muy importante acudir a un médico deportivo que haya visto y tratado muchos casos como el tuyo y sobre todo que entienda que además de inmovilizar la parte dañada, existen otras vías que ayudan a recuperarse mucho más rápido y con total garantía. Aunque te cueste un poco más, incluso de dinero, es vital acudir a un buen médico deportivo. Te va a indicar exactamente no solo cual es tu problema sino que debes hacer para volver a entrenar lo antes posible.

4. La importancia de un buen fisioterapeuta

No solo es importante acudir a un médico deportivo, si no que tan importante como ese buen diagnóstico, es acudir a un fisioterapeuta especializado que te ayude a recuperar de forma más rápida. Si el médico y el fisioterapeuta además son o han sido deportistas como tú, comprenderán mejor la situación y te ayudarán a recuperarte antes.

Consejo: mi experiencia es que todos tenemos un ‘fisio’ de cabecera al que seguimos y creemos a pies juntillas, así que cada uno acuda al que le ha atendido siempre.

5. Haz deportes complementarios mientras estás lesionado

Si te lesionas, no vas a poder realizar ejercicios que impacten o hagan trabajar la zona afectada, pero siempre tendrás otras alternativas para poder seguir ejercitándote sin afectar a la zona lesionada. Si eres corredor y, dependiendo de la lesión sufrida, podrás realizar otras actividades, como la bicicleta, la natación o la elíptica.

Consejo: cuando estás lesionado haz ejercicio, pero que no afecten a la zona dañada.

6. Ajusta la alimentación

Adecúa y reduce la ingesta de calorías para no engordar. Ante la falta de ejercicio, al menos del modo en que lo hacías antes de lesionarte, tu organismo demandará menos calorías. Trata de comer de forma más ajustada y equilibrada para no ganar peso que haga que ralentices tu vuelta al estado de forma anterior a la lesión.

Consejo. reduce la ingesta de hidratos.

7. Vuelve a la rutina de forma progresiva

No intentes recuperar el ‘tiempo perdido’ volviendo a entrenar tal y como lo hacías antes de lesionarte. Si lo haces, estás comprando muchas papeletas para volver al ‘banquillo’ y entrar en un bucle de lesión-recuperación que te desanimará.

Vuelve a entrenar de forma progresiva. Dependiendo de la lesión sufrida debes volver a los ritmos, distancias y esfuerzos, no antes de dos o tres semanas. En todo caso, verás que un parón de una semana o dos, no incide apenas en tu estado de forma, por lo que enseguida estarás al nivel que tenías antes de entrenar.

Consejo: trata de planificar la recuperación de tu estado de forma en un plazo de 3-4 semanas.

8. Entrenamiento de fuerza

Refuerza tu entrenamiento con sesiones de fuerza de la parte lesionada. Casi siempre las lesiones se producen por un desequilibrio de fuerza y potencia en el músculo dañado frente a sus contrarios y complementarios.

Consejo: realiza sesiones de gimnasio, pesas o máquinas, dirigido por un monitor o un fisio rehabilitador, para fortalecer la parte lesionada.( Daniel Camiroaga. El confidencial).

POR QUE NOS CUESTA TANTO HACER DEPORTERealice su propia consulta alternativa. Pregunte a su familia, amigos y compañeros...
24/01/2019

POR QUE NOS CUESTA TANTO HACER DEPORTE

Realice su propia consulta alternativa. Pregunte a su familia, amigos y compañeros de trabajos si la actividad física es buena para la salud. Con total probabilidad, obtendrá casi un 100% de respuestas afirmativas. Ahora, interrogue a las mismas personas acerca de si practican o no deporte con regularidad. Seguramente dicho porcentaje disminuirá sensiblemente, por debajo del 50% (o menos). Es la vieja lucha entre aquello que sabemos que nos conviene y aquello que nos apetece hacer, entre lo ideal y lo pragmático. En definitiva, todos sabemos que tendríamos que hacer ejercicio, pero raramente lo hacemos.

¿Por qué? La profesora de medicina de la Universidad de Massachusets Sherry Pagoto probablemente dé en el clavo en un reciente artículo publicado en Psychology Today. No se trata de que no tengamos tiempo, como nos gusta pensar para excusarnos, sino más bien, de que el ejercicio tiene unas desagradables consecuencias que no concuerdan con nuestro bienestar cotidiano.

En definitiva, correr, montar en bicicleta o ejercitarse en el gimnasio hace que sudemos, que nos ensuciemos, que nos cansemos, que nos enfriemos, incluso que nos lesionemos o nos empapemos si salimos a la calle a correr en un día de lluvia.

Pagoto sugiere que la verdadera razón por la que no sacamos un hueco en nuestras vidas diarias para mejorar nuestra salud a través del ejercicio es nuestro deseo de sortear cualquier experiencia incómoda para nuestro cuerpo. Vivimos en un mundo diseñado para mantenernos en una burbuja de confort. Calefacción, aire acondicionado, sillas ergonómicas, ropas cómodas, cremas, perfumes y una larga lista de artefactos instalados en nuestra vida diaria contribuyen a que nos sintamos cómodos las 24 horas. En comparación, correr sobre la cinta parece un esfuerzo que pocos están dispuestos a hacer a cambio de una mejor salud.

Tan cerca, tan lejos

Pongamos que hemos decidido salir de nuestra zona de confort y mojarnos, sudar y dejar abierta la puerta a la posibilidad de constiparnos. Pronto nos encontraremos con otro importante problema motivacional: aunque nos esforcemos día tras día, no vemos los efectos en nuestra salud. Quizá aguantemos cada vez un poco más sobre la bicicleta estática, pero es poco probable que nos veamos más musculosos de una semana para otra y absolutamente imposible que sepamos si de verdad el ejercicio tendrá una importancia clave en nuestra salud cuando seamos ancianos (¿y si morimos atropellados antes?).

Recordar aspectos positivos de previas visitas al gimnasio, como la música que sonaba, puede motivarnos para volver.

Es otro de los problemas de la motivación humana. Estamos programados para perseguir las recompensas a corto plazo, tangibles y efectivas, pero se nos hace muy cuesta arriba pensar en las metas de largo recorrido, lo que hace que pronto desdeñemos el esfuerzo al que obliga el ejercicio. Por eso, algunas investigaciones han demostrado que vincular el esfuerzo deportivo a otros estímulos externos considerados positivos pueden ayudarnos a reforzar nuestra conducta sin confiarlo todo al largo plazo. Es lo que ocurre con una investigación publicada en Memory, que afirmaba que recordar aspectos positivos de previas visitas al gimnasio –como la música que sonaba en el recinto o una agradable conversación con un amigo– puede motivarnos para volver.

Otra alternativa es la que la neurocientífica de la Universidad de Rutgers Joan Morrell propone tras haber investigado la motivación en animales como las ratas. El mero hecho de lanzarse a hacer algo termina convirtiendo la actividad en un hábito, y el hábito en algo que es interpretado como deseable por nuestro córtex prefrontal, la parte del cerebro que se encarga de tomar las decisiones. Simplemente, cambiando nuestros hábitos podemos contribuir a que nuestro cerebro considere que mojarnos bajo la lluvia mientas corremos en pantalón corto puede ser algo positivo.

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