03/04/2023
A menudo escucho que el Aikido es una herramienta que es muy útil para la vida. Que lo que se practica a diario en el dojo, nos sirve para afrontar la vida y sus conflictos. Para mí, la práctica del Aikido lo que debe conseguir es romper la separación "dentro-fuera", " dojo-vida".Al romper la separación, desde mi punto de vista nos situamos en el centro del "puente flotante que une el cielo y la tierra"(como O sensei decía). De esta manera, todo lo que hagamos estará vinculado al aiki, será expresión del aiki. No haremos Aikido, nos convertiremos en aikido. En todo veremos la esencia compartida de todo lo que " Es" en el universo. Nos convertiremos en personas "religiosas"(religión: religar) , no en un sentido de un culto concreto, si no en el sentido de que personificaremos la unidad del cielo y la tierra, del espíritu y la materia, actuando en cada momento en función de esta condición, y acudir a diario a practicar al dojo será parte de esa acción, no tendrá un fin, será una consecuencia.
Evitar "acostumbrarnos", también lo creo importante. No dejar de ver lo " mágico " de la vida, de las cosas y las personas, de la naturaleza, de la práctica diaria en el dojo. Sostener una visión de descubrimiento, de principiante, es un estado mental que debemos cultivar, proteger, desarrollar a diario. El mundo nos dirige hacia la dinámica inconsciente, debemos friccionar con esto, para estar despiertos a lo "divino" de la existencia, a lo mágico de cada instante de la vida, debemos actuar en el día a día en esta dirección, combatiendo con nuestro enemigo interno, el pequeño yo que vive hipnotizado por la algarabía del mundo moderno.
Entonces no habrá "dentro-fuera" No habrá "aikido-vida", " espiritual- material", todo será Uno, y la acción Aiki es la regla de funcionamiento del Uno cuando se manifiesta como diversidad.
Luis Mochón
Foto: Paloma Brinkmann