09/03/2021
En los planteamientos tradicionales relacionados con el entrenamiento de la fuerza, es común observar cómo la determinación, control y variación de la intensidad del entrenamiento se realiza con base en distintos indicadores.
Tradicionalmente el componente de intensidad del entrenamiento de la fuerza ha sido referido respecto al valor de una repetición máxima (1RM), estimado de forma directa o indirecta mediante determinados procedimientos, o con respecto a un número máximo de repeticiones por serie (%1RM). Sin embargo, la definición de la intensidad del entrenamiento de la fuerza no puede limitarse a la magnitud de la carga empleada (%1RM). De hecho, la utilización de un mismo porcentaje de la 1RM puede dar lugar a intensidades y efectos distintos en función de que la velocidad de ejecución sea o no la máxima posible, o se haga o no el máximo número de repeticiones posibles por serie con dicho porcentaje.
Estimar el valor de 1RM no solo podría suponer un esfuerzo excesivo e innecesario, sino que puede cambiar rápidamente después de tan solo unas pocas sesiones de entrenamiento en sujetos con poca experiencia, y en expertos se suele estar por debajo de dicho valor durante amplios periodos de tiempo (González Badillo, 2011). De igual forma, la medición del valor de 1RM es poco precisa en todos los sujetos, ya que la velocidad a la que se realiza dicha RM, que servirá de referencia para el entrenamiento, no se corresponde con la velocidad propia de la RM del ejercicio que se mide (González Badillo, 2000; González Badillo y Ribas, 2002).
Según González Badillo (2011), la alternativa debería llevarse a cabo mediante un carácter del esfuerzo bien medido y preciso, conociendo:
1) el grado de esfuerzo que representa la primera repetición de una serie.
2) el grado de esfuerzo que representa la pérdida de velocidad dentro de la serie.
Por todo ello, el carácter de esfuerzo, y especialmente la velocidad de ejecución, es el indicador más fiable de la intensidad del entrenamiento de la fuerza en la actualidad (González Badillo y Sánchez Medina, 2010; Sánchez Medina y González Badillo, 2011).