19/09/2024
Justo hoy hace un año desde que me desperté con 38 de fiebre
terminé de subir todo lo necesario en la autocaravana
y empecé mi viaje de 3 meses rumbo hacia el centro
de mi
de mi emprendimiento
de mis ilusiones
Ahora se que también se inició el camino de mi espiritualidad.
Pero eso te lo cuento otro día, que todavía me cuesta salir de ese armario.
Empezaba mi gran aventura en solitario y yo me encontraba como una patata frita.
No me atreví a irme muy lejos por si tenía que acabar en el médico con las fiebres, las toses y los mocos
Pero no me quise quedar en casa, porque no quería perder el impulso.
Así que pase la noche a 5 minutos de mi familia,
en la puerta de la casa de Marta, que me trajo infusiones y sopitas llenas de cariño.
A veces los grandes pasos empiezan pequeños
Y está bien
porque pueden seguir siendo transformadores.
Muy transformadores.
Como ese viaje
viajazo
en la Botoneta (que hoy está más malita que yo aquel día ... snif...estoy deseando arreglarla)
Cada día me preguntaba
Olga, ¿Qué vas a hacer hoy?
y me organizaba en función de las sesiones de trabajo y si necesitaba o no cobertura y electricidad.
No more plans.
Surrender.
Y así fui a Rascafría, la Cabrera, Torrevieja, Cabo Palos, Vélez Rubio, Sevilla, Cádiz, Conil o Málaga entre otros sitios preciosos.
¡Qué valiente! me decían..
Mi pareja me preguntaba
¿Por qué te dicen eso, si el que se ha quedado en la casa
con los chicos
la responsabilidad del día a día y la economía
soy yo?
La respuesta es que me salí del guión.
Él también, y estoy súper agradecida por ello.
Fue un reto porque rompía los estereotipos que estaban en mi cabeza
y en las de mis padres,
mis hermanas
mis amigos
sobre cómo tiene que ser una pareja
una madre de adolescentes
o un trabajo.
Para crear nuevas realidades, hace falta inventarse nuevos guiones
Testarlos
y permitir que a veces, te den la vuelta como un calcetín.
Porque del revés 🤸♀️ , la misma vida se ve diferente
y ocurren cosas nuevas
conversaciones nuevas
emociones nuevas
y así, se va construyendo la vida con tus valores en el centro.
Quedarte como estás siempre es una opción.
Pero si quieres dejar de quejarte, tendrás que hacer algo distinto.