11/05/2026
Hay posturas que, a simple vista, parecen ligeras. Casi sencillas. Pero quienes practican saben todo lo que sucede por dentro para que algo así ocurra por fuera.
Parivrtta Trikonasana no es solo una torsión:
Es equilibrio en medio de la inclinación.
Es fuerza y ligereza al mismo tiempo.
Es aprender a alargar la columna desafiando la gravedad, sostener el control de los brazos, encontrar estabilidad mientras el cuerpo gira profundamente y la mente aprende a permanecer.
Y quizá por eso esta imagen nos emociona tanto.
Porque detrás de esta postura hay constancia, compromiso y mucha escucha.
Y porque quien la practica es Jaime, uno de nuestros practicantes más jóvenes y constantes, quien nos recuerda cada día que la evolución en yoga solo depende de la presencia y la escucha interior.
También nos encanta que su práctica sirva para recordar algo importante: el yoga es para todos.
También para los jóvenes.
También para los hombres. Ellos pueden encontrar enormes beneficios en la movilidad, la concentración, la gestión emocional, la fuerza consciente y la escucha del cuerpo que el yoga propone.
Lo más bonito no es solo lo que se ve en la postura.
Es todo lo que Jaime ha ido afinando desde dentro para llegar hasta aquí.
Seguimos practicando Ashtanga.
Seguimos aprendiendo que el verdadero avance no hace ruido, pero sí transforma.
Te esperamos en la sala 🤍