14/03/2018
Solo se valoran los grandes titulares: Mindfulness.
Todo movimiento en un sentido va a originar otro similar en sentido contrario. Es una ley de la naturaleza y del orden social, y es por otra parte un principio taoísta.
Es que el tremendismo de los titulares es lo que vende, y es una pena.
Solo se valoran los grandes titulares: Mindfulness.
Todo movimiento en un sentido va a originar otro similar en sentido contrario. Es una ley de la naturaleza y del orden social, y es por otra parte un principio taoísta.
Así que después del tan sonado aterrizaje de las bondades del Mindfulness en prácticamente todos los ámbitos de la vida, llega su contrario: las voces que se alzan diciendo es un mito, o un metanálisis que pone en tela de juicio su validez científica, o incluso quien asegura tener efectos secundarios peligrosos y haber tenido que recurrir en una ocasión a un exorcismo. Es cierto que no se aconseja su uso en brote psicótico; por otra parte si se es alérgico al ajo mejor no lo coma.
Como si la validez científica fuera algo tan diamantinamente unívoco e inequívoco. Una de las objeciones que los detractores (generalmente sinceros aseveran desde la línea uno del artículo que ellos nunca han practicado Mindfulness y no saben lo que es ni les interesa) es que los investigadores encuentran lo que van buscando; esto se llama efecto Rosenthal, y es cierto, existe en TODO experimento científico que se precie de serlo.
MIndfulness no es tan popular porque haya en los últimos años miles de estudios científicos que resulta que no cumplen escrupulosos parámetros científicos(que tampoco cumplen la mayoría de todos los considerados científicos), o porque cambie sustancialmente –y esto sí está científica y escrupulosamente demostrado- las conexiones y funcionamiento de nuestro cerebro. Es popular porque responde a una necesidad humana y cubre un vacío, es porque nos conecta con nuestro universo interior. Y sí, la introspección, el lanzarse a investigar ese increíble universo interno tiene miles de años de validación en prácticamente todas las culturas.
Según mi experiencia, en todo grupo humano va a existir un 1 a 3 % que no se siente cómodo mirando ese universo interior, o que directamente se resiste a hacerlo, o se pone ansioso. El resto encuentra un gran bienestar. Bien, si es alérgico al ajo no coma. No es obligatorio que el 100% de la población desarrolle un sentido del conocimiento de si mismo utilizando técnicas ancestrales a través de la introspección, ni es necesario para vivir sentirse conectado a sí mismo y a los que le rodean….. Se puede sentir uno muy bien con un orfidal, o enchufado a la mente de otros. Pero quizá este mundo cambiaría hacia algo mejor si cada vez más personas contactaran con ese universo interior que nos conecta.
Y por otra parte, ya sabemos lo proclives que se muestran los seguidores de la moda a extrapolar o generalizar con tal de conseguir notoriedad, o sea grandes titulares, aunque sea sin fundamento y con mucha verborrea de relleno de artículo, que parece querer decir algo que el autor ni de lejos alcanza a comprender, pero grandes titulares que tengan la palabra mágica…la que abre la puerta……eso si es lo que importa: Mindfulness. Se ha investigado más en Mindfulness en 10 años que en toda la historia de la psicología, y las publicaciones han inundado las secciones de ciencia y autoayuda de las librerías. Uno de los artículos que circula por las redes que sirve de pasto a esta contra-moda (https://www.nature.com/articles/s41598-018-20299-z) está realizado sobre un aspecto particular (efectos prosociales de la meditación). Finalmente de 4.517 archivos se seleccionaron para el metaanálisis 22 artículos, una gran muestra como se aprecia. Hay más, pero para no cansar, lo importante es que -gracias a la palabra mágica- han salido referencias a este globo pinchado en prensa (El País) y ello da permiso a todo aquel que le escuece por razones diversas, comenzar a rascarse. Dicho lo cual no digo que algunos estudios no estén correctamente realizados, o que sea deseable una mayor investigación y control sobre sus aplicaciones. Es que el tremendismo de los titulares es lo que vende, y es una pena.