04/06/2026
Córdoba aprieta en verano, y el cuerpo lo nota antes que tú. Al entrenar con calor sudas más y pierdes agua y sales con rapidez. Esperar a tener sed ya es llegar tarde.
Bebe a lo largo del día, no solo durante la sesión. Un buen punto de partida: agua antes de entrenar, sorbos durante el esfuerzo y reposición al terminar. Si la sesión es larga o muy intensa, añade algo de sal o una bebida con minerales.
El golpe de calor no avisa: mareo, fatiga repentina o calambres son señales para parar. Entrenar bien también es saber cuándo bajar el ritmo.