30/07/2026
Pilates suelo o máquinas después de los 45: una decisión que depende de cada cuerpo
Una de las primeras dudas que aparece cuando una persona quiere empezar Pilates después de los 45 es muy habitual: ¿me conviene más el suelo o las máquinas?
La respuesta no es tan simple como parece.
El Dr. Bosco y Laura Cabral, entrenadora de Corpora Pilates, recuerdan que el Pilates suelo supone un reto importante: mover el cuerpo contra la fuerza de la gravedad, cambiar de posición y levantarse sin más ayuda que la propia fuerza.
Ese trabajo tiene una relación directa con gestos cotidianos que hacemos muchas veces al día. Por eso, cuando se practica bien, puede aportar más seguridad, control y confianza en el movimiento.
Pero también es exigente. En el suelo no hay muelles, barras, asas ni apoyos que ayuden al cuerpo. Todo depende de la fuerza, la movilidad, la coordinación y la técnica de la persona.
El reformer, en cambio, funciona de otra manera. Sus muelles, cuerdas, asas y apoyos permiten regular la resistencia y adaptar mejor la intensidad de cada ejercicio. Puede facilitar ciertos movimientos, aumentar el control y ofrecer una gran variedad de posibilidades.
Eso sí, también requiere aprendizaje. En el reformer hay que saber empujar, tirar y moverse con elementos externos, manteniendo al mismo tiempo una buena respiración y una postura correcta. Si el ejercicio no está bien adaptado, puede resultar excesivo para algunas personas.
Por eso, no se trata de decir que el suelo es mejor o que las máquinas son mejores.
Se trata de saber elegir.
El Pilates bien enseñado debe adaptarse a la forma física, los objetivos y las limitaciones de cada persona.
Después de los 45, el camino más seguro no es el más intenso ni el más de moda. Es el que permite moverse mejor, ganar fuerza y avanzar con criterio.