13/05/2025
La sal (el sodio) juega un papel de extrema importancia en una serie de funciones vitales del organismo, entre ellas la hidratación.
Cuando entiendes su importancia y comienzas a suplir tu organismo con cantidades suficientes, empiezas a sentirte mucho mejor: tus músculos se tonifican, se van las migrañas y calambres, tu capacidad cognitiva mejora y tu energía se dispara.
Por años se ha culpado a la sal por los problemas de
hipertensión, cuando los verdaderos culpables son el
azúcar, los carbohidratos refinados y los malos hábitos de vida como el sedentarismo y la falta de sueño de calidad.
Es real que el sodio puede retener líquidos, lo que no
favorece la presión arterial elevada. Sin embargo, no
consumirlo es solo poner un parche a la hipertensión,
mientras perjudicas aun más tu salud debido a su
deficiencia.
La hipertensión no debería ser controlada sino erradicada a través de un estilo de vida saludable
sostenido en el tiempo.
De nuevo: la deficiencia de sodio es perjudicial. Salar tus
comidas al gusto no debería representar un problema.
Nota: Asegúrate de consumir sales naturales como la sal
marina sin refinar, en lugar de la sal de mesa común
(procesada y con químicos añadidos).
No es necesario explicar por qué.