10/06/2026
El pasado sábado 6 de junio, varios socios del club (Elena, Tamara, Ana, Álvaro, Roberto y Ángel) coronaron el Aneto por su vía normal en una jornada que reunió muy buenas condiciones en la montaña, esfuerzo compartido y una experiencia difícil de olvidar.
La ascensión comenzó a las 3:30 de la madrugada desde La Besurta y, tras una breve parada en el refugio de la Renclusa, el grupo alcanzó el Portillón Inferior coincidiendo con las primeras luces del día.
El amanecer regaló uno de esos momentos que quedan grabados: el cielo teñido de tonos rojizos, una temperatura especialmente agradable y apenas viento. Poco a poco comenzaron a sentir que las opciones de alcanzar la cima eran reales. El ritmo era bueno, las sensaciones acompañaban y no había aparecido ninguna incidencia física.
Después de una breve pausa para colocarse el arnés y los crampones, una mirada de complicidad entre todos bastó para iniciar el descenso hacia el glaciar del Aneto. Allí encontraron unas condiciones excelentes, con una nieve que permitió progresar con seguridad y muy buenas sensaciones utilizando crampones y piolet.
Durante toda la jornada estuvieron acompañados por el guía Luis Basarrate, que fue marcando un ritmo constante y adaptado al grupo para gestionar el esfuerzo desde el inicio y afrontar la ascensión con margen y confianza. En una montaña como el Aneto, donde la gestión del paso y de los tiempos tiene tanta importancia como la condición física, ese acompañamiento fue especialmente valorado.
Superado el Collado de Coronas, afrontaron las últimas palas de nieve antes de alcanzar la cima. El desnivel acumulado, la altitud y los primeros síntomas de fatiga quedaron compensados por las ganas, el buen ambiente y la emoción de ver cada vez más cerca el punto culminante del Pirineo.
Tras encordarse para superar el Paso de Mahoma y celebrar juntos la llegada a cumbre, iniciaron el descenso por Aigualluts hasta regresar de nuevo a la Renclusa.
Todavía hubo tiempo para disfrutar del paisaje, descansar en algunos prados y refrescar las piernas cruzando el río Ésera después de cerca de 12 horas de actividad.
Una jornada de montaña completa, de esas que dejan huella 💚💚